¿Dios es un Ambientalista?

Para algunos, el ambientalismo es una cosa que amerita el activismo político, campañas a nivel popular, o hasta violencia si es necesario. Para otros, no es otra cosa que tonterías alarmistas o parte de una conspiración izquierdista y hasta quizás una oportunidad para generar lucro. Revisitando el desarrollo de sus propios puntos de vista sobre el tema, David Hulme editor de Visión explora un enfoque alternativo a la luz de la Escrituras.

En retrospectiva a la formación de mis puntos de vista sobre temas medioambientalistas, me doy cuenta que surgieron de una variedad de experiencias prácticas, conversaciones personales, y las obras escritas de lo que muchos llamarían pensadores alternativos. Simplemente la pregunta «¿Dios es un Ambientalista?» naturalmente genera otras preguntas. «¿Que tiene que ver Dios con esto?» dirán algunos. «¿Para que meter a Dios en discusiones sobre el medio ambiente? ¿De cualquier modo, que no hace mucho tiempo que abdicó?» Y después tenemos que el concepto ecologismo es de seguro un término político y de todos modos no estaría dentro del léxico de Dios. Así que sean pacientes conmigo mientras les presento algunas de estas experiencias y conversaciones, y como fue mi gradual introducción a otra manera de ver al mundo.

UNA TARDE ILUSTRATIVA

El huerto de Robert Rodale en la zona rural de Pensilvania era un lugar excepcionalmente tranquilo. En una cálida tarde de julio en 1990 grabamos juntos una entrevista en video. Rodale Press, cofundada por Bob y su padre un agricultor experimental, J.I., a quien se le conoce mejor por el Organic Gardening (Jardín Orgánico) y la revista de salud Prevention (Prevención).

En esa ocasión, Bob Rodale me impresionó por su inusual paz con el mundo. Durante la entrevista le pregunté si no estaba decepcionado que después de tantos años al frente del movimiento orgánico en los Estados Unidos, la opositora agroindustria estaba ganando con su filosofía de cada vez menos y menos agricultores así como terrenos agrícolas cada vez más grandes, con una agricultura más automatizada y químicamente basada. Dijo que no lo estaba y que en un lapso de cinco años veríamos en los supermercados populares alimentos orgánicamente cultivados. Naturalmente, estaba en lo correcto; en la actualidad muchos supermercados en los Estados Unidos tienen secciones dedicadas para alimentos cultivados orgánicamente. En el Reino Unido, algunas cadenas de supermercados hasta participan en la venta de productos del campo locales orgánicamente cultivados.

Antes de partir de su organización, Bob mencionó que más abajo a un par de kilómetros de distancia, se hacía evidente un espíritu ambiental diferente, donde de forma intensiva se practicaba el monocultivo de granos. Su huerto orgánico, con una gran variedad de cultivos aunado con flores y otras plantas que de manera natural desalentaban las plagas, contaba con un armonioso efecto. Tal y como lo dijo, de regreso al pueblo la sensación entre los campos de cereal que se extendían en todas direcciones no era el mismo, y ciertamente no había mejoría.

Rodale aprendió mucho andando con su padre, descubrió por si mismo que existen verdades sobre el medio ambiente que conducen a la armonía, balance, integración y a un todo. Meramente no se trataba solamente del mejoramiento de la tierra; tenía que ver también con el desarrollo personal. Escribiendo con aprecio dijo, «Siempre recordaré J.I. Rodale no solo como mi padre, sino como un hombre que me enseñó a pensar por mi mismo como una persona orgánica, tratando de convivir con la naturaleza, luchando por mejorar el medio ambiente al mismo tiempo de mejorar yo mismo».

Rodale proseguiría hacia delante en su pensamiento, desarrollando el concepto de la persona orgánica a la de persona regenerativa. Comenzó a viajar extensamente y se dio cuenta que la relación correcta con la tierra y la naturaleza podría guiar a las personas a regenerarse a sí mismos. La producción de alimentos regenerativos podrían causar que la «gente trabajara junta para mejorarse a sí mismos y su mundo».

La inusitada tranquilidad de Bob Rodale ese día en Pensilvania llego a mi mente de manera intensa, pues tres meses después de nuestra entrevista supe que había muerto en un accidente automovilístico. Durante una visita a Rusia, después de haber firmado un acuerdo para ayudar a comenzar una revista para agricultores y hortelanos, estuvo involucrado en un accidente de carro en su camino al aeropuerto de Moscú.

Su hijo Anthony escribió que un poco antes de su muerte, su padre había entrado a la cuarta fase de su vida, la espiritual. Aunque, como me dijo Bob en nuestra entrevista, que no era un hombre religioso en el sentido convencional, aun así algunas de las prácticas y principios que descubrió ciertamente tenían conexiones espirituales. Sobre su padre y abuelo, Anthony expresó, «[Su] la fortaleza proviene del entendimiento, amor y respeto por la tierra y la naturaleza misma».

FUNDADOR DE LA ADMINISTRACIÓN SILVESTRE MODERNA

Los valores aprendidos por esta clase de enfoque a la tierra y la naturaleza hacen eco de la obra de otro ambientalista del siglo XX, Aldo Leopold.

A Sand County Almanac (1949) (Almanaque del Condado Arenoso) de Leopold asumió un lugar prominente entre las obras ambientalistas del siglo pasado. Clasificado junto con la obra de Rachel Carson Primavera Silenciosa, contiene esta memorable declaración, «Abusamos de la tierra porque la vemos como una mercancía que nos pertenece. Cuando pensemos en la tierra como una comunidad a la que pertenecemos, podremos empezar a usarla con amor y respeto». Leopold fue profesor de Gestión en la Universidad de Wisconsin–Madison y es considerado el padre de la gestión de la vida silvestre en los Estados Unidos. Su interés en la naturaleza le condujo ver que la humanidad involucrada con esta con una perspectiva dominante terminaba con dificultades para ambos lados. Escribió, «Algo es correcto cuando tiende a preservar la integridad, estabilidad y belleza de la comunidad biótica. Es incorrecto cuando tiende a otra cosa». Existe una pregunta sobre lo bueno y lo malo. El uso correcto producirá buenos resultados para todos. El mal uso ab-usará.

«Nuestros remanentes de áreas salvajes darán mayor valor al carácter y salud de la nación, más de lo que sus billeteras les puedan dar, y destruirlos sería admitir que lo ultimo son los únicos valores que nos interesan».

Aldo Leopold, “A Plea for Wilderness Hunting Grounds” (1925), Reproducido en SOUTHWEST de Aldo Leopold (1990)

Lo que Rodale reconoció de las relaciones regenerativas, Leopold lo había descubierto antes. Después de haber leído el almanaque nuevamente, se me ocurrió que la sabiduría de Leopold en tratar la tierra con amor y respeto aplica de igual manera en como los humanos se tratan uno al otro. Cuando entendemos que nadie nos pertenece o es nuestra mercancía, entonces comenzamos a tratar a nuestros semejantes con amor y respeto también.

ECONOMÍAS ALTERNATIVAS

Otro libro revelador fue Lo pequeño es hermoso (1973) por E.F. Schumacher. Veinte años después de su publicación fue considerado por Suplementos Literarios del London Times uno de los 100 libros más influyentes en el mundo después de la II Guerra Mundial. Abre con una cita de Aldo Leopold sobre la necesidad de usar tecnología en una manera «más suave y más objetiva».

Además de tantos años como economista respetado, Schumacher apoyaba fuertemente la tecnología intermedia y era miembro de la Soil Association, una de las organizaciones para el cultivo orgánico en Inglaterra, de la cual fue presidente en 1970. (No es de sorprender, existe una cooperación entre la Soil Association y la familia Rodale).

Sin embargo Schumacher no comenzó como pensador alternativo. Hijo de un profesor alemán en economía política, en 1930 fue un becado de la Fundación Rhodes del New College en Oxford, permaneció en el Reino Unido durante el periodo Nazi. Estuvo bajo la tutela del economista John Maynard Keynes, también trabajó con John Kenneth Galbraith además de ayudar en la restructuración económica de Alemania después de la guerra.

Más tarde con tono crítico escribió sobre las ideas de Galbraith y de la iniciativa de su mentor de tomar ventaja de un sistema del cual había admitido estar moralmente equivocado. En 1930, mientras el mundo se tambaleaba bajo la Gran Depresión, Keynes había especulado que el día de prosperidad universal se avecinaba. Schumacher lo citó textualmente diciendo que a pesar de todo «por lo menos durante otros cien años debemos pretender consigo mismos y con los demás que lo justo es injusto y lo injusto justo; pues lo injusto funciona y lo justo no. La avaricia, la usura y la precaución deben ser nuestros dioses todavía por un poco más de tiempo; pues solo ellos nos guían a la luz del día fuera de este túnel de necesidad económica». Schumacher demolió este enfoque con Lo pequeño es hermoso, debatiendo, «Si las corrupciones humanas tales como la codicia y la envidia se cultivan sistemáticamente, el resultado inevitable no es otra cosa menos que el colapso de la inteligencia». Sabía que la implacable búsqueda del materialismo destruye al hombre como a la mujer y su medio ambiente. La capacidad máxima del mundo no puede sostener un crecimiento ilimitado y el desarrollo moral de la humanidad no puede ser ignorado. Schumacher continúa, «Existe un revolucionario adagio que dice “El hombre no vivirá solamente de pan sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».

Cerca de 1973, el viaje espiritual de Schumacher lo había llevado del budismo al catolicismo. No es de sorprender que a lo largo del camino haya escrito el aclamado ensayo «Economía Budista» («la producción a partir de los recursos locales para las necesidades locales es la manera más racional en la vida económica») admitiendo libremente sus creencias en verdades bíblicas. Escribió, «Aun tenemos que aprender cómo vivir en paz, no solo con nuestro prójimo sino también con la naturaleza, y sobre todo, con aquellas Fuerzas Superiores que hicieron la naturaleza y nos hicieron a nosotros; porque, sin duda, no surgimos por accidente y ciertamente no nos hicimos a nosotros mismos».

Schumacher murió repentinamente en 1977, y su hija Bárbara Wood Schumacher ocupó su causa. Un seguimiento a la obra de su padre titulado Small Is Still Beautiful (Lo Pequeño Aun es Hermoso), fue publicado en el 2001.

AGRICULTOR CON VOZ PROFÉTICA

Algunas de las preocupaciones de los pensadores alternativos mencionados hasta ahora surgieron dentro de la obra del escritor contemporáneo estadounidense Wendell Berry. Este se describe a sí mismo como un agricultor de Kentucky, aunque también es un autor renombrado de composiciones, poemas y novelas. Uno de sus temas dominantes es el culto a lo vasto y al padecimiento que esto ocasiona. Está por supuesto relacionado al crecimiento de soluciones industrializadas y al desarrollo de tecnología a causa de lo antes mencionado. Aunque varias de sus obras hablan sobre preocupaciones ecológicas, sus análisis encierran la extensa condición humana de cómo la salud y la paz pueden ser restauradas a los pueblos.

En una obra que descubrí en los principios de 1980, Berry nos invita a considerar que la desaparición de la cultura-agrícola a menor escala es simplemente un eco del desmoronamiento de la propia cultura. Habla de nuestra fascinación con el futuro como un paraíso alcanzable:

«Todos nuestros instrumentos—automóviles, tractores, utensilios de cocina, etc. —siempre han sido concebidos por la mente moderna como una clase de progreso o peregrinar hacia sus formas futuras. El automóvil-del-futuro, la cocina-del-futuro, el salón-del-futuro están desde hace tiempo figuradas en nuestra imaginación de una forma más activa, planes y deseos de las versiones que en la actualidad poseemos. Desde hace tiempo que dejamos de desear las cosas que eran adecuadas o aun excelentes; en su lugar preferimos las que están a la vanguardia. Solo que estar a la vanguardia es una ambición con un pánico inherente: lo que poseemos no puede estar a la vanguardia más que por el momento a menos que detengamos el tiempo—o de algún modo adelantarnos. La única posibilidad de satisfacción es manejar hoy el automóvil personal del futuro» (The Unsettling of America: Culture & Agriculture).

A finales de 1980 cuando le escribí una carta a Berry solicitando una entrevista, me respondió cortésmente con una nota de papel escrita a mano sin membrete, diciendo que no pensaba que la televisión fuera su medio. En ese entonces acababa de leer uno de sus ensayos en donde se preguntaba si el uso de su sierra mecánica estaba justificado (en ese entonces estaba labrando tierras recuperadas de minas a cielo abierto con un equipo de caballos en lugar de un tractor).

«Una vez que nuestra conexión personal con lo erróneo se aclare, debemos entonces decidir: continuar como antes, reconocer nuestra deshonestidad y vivir lo mejor que podamos, o comenzar con el esfuerzo de cambiar nuestra manera de vivir y de pensar».

Wendell Berry, The Unsettling of America (1977)

Treinta años después de su libro sobre cultura y agricultura, Berry aun permanece consumido por muchas de las mismas preocupaciones y problemas que surgen del «orden» global. La diferencia es que el mundo natural está en peores condiciones. Lo que no ha cambiado son los preceptos espirituales y declaraciones bíblicas que basan su receta para el saneamiento. Escribe, «La mayoría de leyes importantes para el comportamiento de la vida humana probablemente son de origen religioso—leyes como estas: Ser compasivo, ser perdonador, amar a tu prójimo, ser hospitalario con los extraños, ser amable con otras creaturas, cuidar de los desvalidos, amar a tus enemigos. Debemos, en resumen, amar y cuidar uno del otro y de las otras creaturas. No se nos permite hacer excepciones. La obligación de cada persona hacia la Creación se resume en dos palabras del Génisis 2:15: “lo cuidara”». Estoy intrigado por el hecho de que entiende que la ley espiritual es la base del uso correcto.

FUNDAMENTOS BIBLICOS

Hace cuarenta años, antes que leyera cualquiera de las obras de los antes mencionados aquí o condujera entrevistas para la televisión sobre temas medioambientales, fui introducido a la horticultura y agricultura orgánica cuando era estudiante. En el Reino Unido tuve el privilegio de estudiar agronomía y de trabajar como horticultor y en el compostaje con personas dedicadas a la tradición orgánica. Por consiguiente esta afinidad con los escritores que he citado hasta el momento.

Sin embargo hay algo más: la gente con la que aprendí hacían lo que hacían porque tenía fundamentos bíblicos. Por ejemplo, el programa de cultivo incluía la observación del año sabático—un año de descanso para la tierra cada siete años. Esta es una ley ecológica establecida hace mucho. Más aún, demanda fe con el propósito de evitar plantar o cosechar, con solo la promesa de que habrá suficiente alimento en el sexto año para cubrir el séptimo y octavo año. El capítulo 25 del libro de Levítico aclara la ley y los beneficios prometidos.

Así como lo indica Berry anteriormente, existen preceptos bíblicos que requieren de nosotros preservar, cuidar del medio ambiente, amar la tierra, balance, armonía y desarrollo personal. Su cita de la instrucción para Adán de labrar y guardar el jardín en el que había sido colocado es referencia a uno de los primeros principios ecológicos en la Biblia. Es importante que este libro del origen humano contiene una declaración de cómo debemos relacionarnos con el mundo a nuestro alrededor. Las palabras hebreas para labrar (abad) y guardar (shamar) indican trabajar y proteger. Ciertamente no hay sugerencia de explotarlo y arruinarlo. La referencia frecuentemente citada en Génesis 1:26 en cuanto a que a los humanos se les dio dominio sobre toda la creación es para un papel de liderazgo benéfico, no uno dominante o autoritario. Se les espera que lo hagan con cuidado, amor y sabiduría.

Se nos ha dicho que al final del sexto día de la creación, «Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera» (Génesis 1:31, versión Reina-Valera 1960). No solamente bueno (como en los días regulares), sino bueno en gran manera. Con frecuencia el punto de vista humano es que el mundo natural tiene la necesidad de mejoramiento por medio de intervención humana, solo que Dios dijo que ya era bueno en gran manera.

Acerca de Dios el apóstol Pablo explicó «Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo extendidas por medio de las cosas hechas» (Romanos 1:20). En otras palabras, existe evidencia de la existencia y obra creadora de Dios para aquellos que la quieran ver dentro del mundo natural a nuestro alrededor. Pero no todos están dispuestos, de esta manera Pablo agrega que algunos «cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al creador, el cual es bendito por los siglos» (Romanos 1:25). Ven el mundo natural pero lo idolatran e ignoran a su creador.

No obstante Dios puso a los primeros humanos en un huerto sabiendo que existe algo que los compenetra con el mundo natural que nos beneficia. Somos parte de una biosfera creada interdependiente, mutuamente benéfica. Mucha gente lo reconoce. La joven judía Ana Frank, durante su escondite en un cuarto secreto de una casa holandesa, escribió, «El mejor remedio para quienes sienten miedo, soledad o desconsuelo, es salir a algún sitio donde puedan estar a solas con el firmamento, con la naturaleza y con Dios. Porque solo entonces siente uno que todo es como debe de ser, y que Dios desea ver a la gente feliz, rodeada de la sencilla belleza de la naturaleza. . . . Estoy firmemente convencida que la naturaleza brinda alivio a todos los pesares».

En la narración del Génesis, el tiempo es también de gran significado. Dios crea el Sábado para que la humanidad repose en el séptimo día. Esto señala que el descanso regular semanal es necesario para el bien de la humanidad. Así como la naturaleza que nos rodea, operamos dentro de unos límites. Funcionamos de acuerdo a temporadas o ciclos diarios, semanales, mensuales y anuales. Les toma a los humanos nueve meses para prepararse y dar nacimiento. Los cedros se toman 80 años para llegar a la madurez; es entonces cuando toman su forma característica. Dándole descanso a las tierras agrícolas cada siete años iguala las necesidades para su rejuvenecimiento. La preservación y la sostenibilidad son elementos esenciales de una relación responsable con la creación, gobernada por la ley del amor.

La recientemente publicada Green Bible (HarperCollins [Biblia Verde]) es una adición de bienvenida a las otras versiones disponibles. Viene con diferentes artículos de introducción e incluye uno de los «Sabbath Poems» de Wendell Berry. Cada versículo ecológicamente relacionado en esta Biblia está escrito en verde; es sorprendente la cantidad de versículos en verde.

Del lado profético de la Biblia, existen algunos pasajes notables que muestran que Dios no ha abdicado en su cuidado y preocupación por el medio ambiente, a pesar de lo que los humanos han hecho desde los primeros días del primer hombre y mujer, y aun seguirá demostrándolo. Tomemos como ejemplo el juicio a los que han dañado la tierra: en el libro de Apocalipsis se aproxima el tiempo «y destruir a los que destruyen la tierra» (11:18). Pablo escribe acerca del gemir de la creación por ser libertada lo que sucederá al regreso de Cristo (Romanos 8:19–22). El apóstol Pedro describe ese día como los «tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por la boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo» (Hechos 3:21) —también incluirá todo lo que la mano del hombre ha degradado.

¿Dios es un Ambientalista? No en ningún sentido político o material. Ahora, si estamos hablando de la manera correcta de vivir y tratar al mundo natural, entonces Él ha establecido una forma basada en el amor y comprensión, respeto y cuidado, protección y mantenimiento hoy en día, en preparación para una restauración completa del futuro.