¿Se Puede Confiar en la Biblia?

A pesar de su estatus como uno de los libros más vendidos de todos los tiempos, la Biblia es en gran medida un texto desconocido, incluso entre muchos que se consideran cristianos. 

El académico del Nuevo Testamento Craig A. Evans del Acadia Divinity College, en Nueva Escocia, Canadá, encuentra lo antes mencionado como un hecho lamentable. Graduado del Claremont McKenna College, recibió su doctorado en estudios bíblicos de la Claremont Graduate University en el sur de California.

Evans es autor y editor de más de 60 libros, de cientos de artículos y reseñas, y ha dado conferencias en Cambridge, Oxford, Durham y la Universidad de Yale, entre muchas otras universidades y colegios. Ha participado en documentales para la BBC, el Canal Discovery, el Canal de Historia y otros más. También ha servido como consejero para la Sociedad del National Geographic y para las miniseries The Bible.

Habló con el editor de Visión David Hulme sobre el reto que representa la decadencia del conocimiento de la Biblia por el público. 

 

DH ¿Cómo caracterizaría usted la opinión del público en general en cuanto a la fiabilidad de la Biblia hoy día? 

CE Pienso que la Biblia desde el punto de vista público, es un libro desconocido. Hace una generación, se podría asumir que el público en general tenía un conocimiento básico de la narración bíblica, la historia básica de la Biblia. Hoy en día no se puede asumir lo mismo. No sólo con el público en general, sino en la mayoría de las congregaciones religiosas el analfabetismo bíblico es simplemente increíble. Las personas que se consideran a sí mismos como cristianos difícilmente saben lo que dice en la Escritura. Ese es el gran cambio, en mi opinión, desde la última generación hasta donde nos encontramos hoy. 

«Ha tomado una generación, sin embargo ahora tenemos gente sentada en las bancas que honestamente no saben lo que en realidad dice en la Biblia».

DH ¿A qué se debe esta situación actual? 

CE Creo que la situación se ha desarrollado por varias razones. Una de ellas es el cambio del énfasis en como las iglesias llevan a cabo la predicación y la educación, este énfasis recae un poco más en cómo resolver problemas, tales como el del matrimonio y la familia, así como el hacer que más gente venga a la iglesia en lugar de ir a un evento deportivo o quedarse en casa viendo televisión, existe un poco más de énfasis en música y entretenimiento y en lo que los críticos en ocasiones llaman psicología popular: cómo tener un mejor matrimonio, llevar mejores relaciones con los hijos. Todo esto a expensas de la teología, contenido bíblico, entendimiento de lo que las escrituras enseñan. Se ha tomado una generación, sin embargo, ahora tenemos gente sentada en las bancas que honestamente no saben nada de lo que contiene la Biblia. 

DH ¿Qué me dice sobre el papel del escéptico hoy en día? Los tenemos en todos los ámbitos de vida. ¿Cuál es su impacto en esta situación? 

CE Bueno, otra cosa que se ha desarrollado en la última generación es el postmodernismo. Crecí y fui a la escuela a lo moderno, en donde la lógica y la evidencia eran la prioridad y eran apreciadas. Nos encontramos en una era postmoderna altamente subjetiva. Existe una clase de pragmatismo personal; si te funciona, pues hazlo entonces. Esto significa que el escéptico puede ser muy subjetivo dentro de su inconformidad o sus retos. Este no tiene que tener evidencia, no tiene que saber muy bien sobre el tema, porque en realidad es su propia historia. Es muy semejante al testimonio cristiano y el arrepentimiento: «Así es como me ha funcionado, o no me ha funcionado. Déjame compartir mi historia contigo». La gente lo encuentra persuasivo, sin embargo no existe ninguna evidencia detrás de ello—ni tampoco un poco de lógica valiosa.

DH ¿Por qué deberíamos escuchar más a los escépticos que a lo creyentes? 

CE No lo sé; los escépticos no saben de lo que están hablando, y lo triste es que ni los creyentes tampoco lo saben, de manera que es un bamboleo entre los dos grupos argumentando sobre cosas que no saben bien. Aunque encuentro que el escéptico, con frecuencia argumenta desde una perspectiva personal, autobiográfica—una relación problemática con uno de los padres, una tragedia personal, un divorcio; sin estar bien cimentado en evidencia o hechos, o simplemente no está argumentando bien. Desafortunadamente, muchos cristianos no pueden identificarlo, y su manera de responder difícilmente es mejor, y eso es lo que me preocupa. Por eso pienso que debemos de dejar atrás esta manera de pensar postmoderna, irracional, subjetiva y regresar a la idea de que es bueno estar informado—saber que está pasando verdaderamente, cual es la evidencia. 

«Creo que tenemos que superar este pensamiento posmodernista, irracional y subjetivo para así volver a la idea de que es bueno estar informado—saber lo que está pasando en realidad, lo que es la evidencia». 

DH Usted escribió un libro en el que hace una distinción entre la arqueología y la arqueología bíblica. ¿Cuál es la diferencia? 

CE Arqueología es el intento de recuperar la cultura material del pasado. Podría ser de tan sólo hace una generación, o ser de hace miles de años atrás. Descubre y observa lo que nuestros antecesores humanos dejaron atrás. La arqueología bíblica reduce el campo de la excavación y la inspección de los lugares y las épocas que se relacionan con la historia bíblica. Eso significa el Oriente Medio, el Israel de hoy, además de lugares como Jordania, Egipto, Grecia, Turquía y así sucesivamente, pueblos que menciona la Biblia donde la gente vivía antes. El objetivo por el que desenterramos es para cuestionarnos, ¿Arroja esto alguna luz sobre lugares mencionados en la Biblia? ¿Alguna historia? ¿Algún evento? o en su defecto, ¿arroja el texto bíblico luz alguna sobre lo que acabamos de encontrar? Ambos se llegan a clarificar mutuamente, y eso, para mí es muy satisfactorio. 

DH ¿Puede la arqueología proporcionar prueba de la existencia de Jesús? 

CE Por lo general la arqueología clarifica cosas. ¿Si es que Jesús no existió y los Evangelios son pura ficción, entonces como es que estos aciertan tanto? ¿Por qué, en cada lugar en el que pueden ser probados, encontramos que están hablando de personas reales, acontecimientos reales, cosas reales que podemos desenterrar? Si estamos hablando de una persona inexistente, que creció en un pueblo inexistente como algunas personas de hecho alegan, que no había un Nazaret, aun así cuando cavamos ahí, lo encontramos. En eso es lo que los historiadores de verdad se interesan. Si tiene un documento antiguo, una de las primeras cosas en preguntar es, si en verdad refleja la vida de ese entonces a como la conocemos hoy. Si ese es el caso, el historiador lo toma en serio. Mateo, Marcos, Lucas, Juan, el libro de los Hechos de los Apóstoles—estos son libros básicos de narración del Nuevo Testamento. Estos hablan de gente real, eventos reales, lugares reales, y el arqueólogo lo puede demostrar; así que un Jesús ficticio, inexistente no tiene sentido con la gran cantidad de datos que en la actualidad tenemos.

DH Usted hace mención de sólida evidencia sobre Jesús del siglo primero. ¿De qué consiste? 

CE Bueno, dice que Él iba a una sinagoga en un lugar determinado. El lugar existe, y hay una sinagoga. Él hablaba de estar en un bote de pesca con sus discípulos, y cruzó el Mar de Galilea. Tenemos fotos de embarcaciones de pesca, y de hecho tenemos un bote de pesca que, probablemente, era viejo y fuera de servicio en el tiempo de Jesús, y que sostendría a los discípulos. Así que lo que encontramos es que cada vez que los Evangelios dicen algo, tiene coherencia con la forma como lo era. También se dispone de fuentes fuera de la Biblia que hablan de Jesús. Los historiadores saben quién es Él. Josefo, el historiador judío del primer siglo, explica a sus lectores quién es Él y lo que le pasó y cómo fue crucificado por el gobernador romano. Si usted no está dispuesto a escuchar a esas fuentes y los toma en serio—unos cristianos, unos judíos, otros paganos—entonces usted no está interesado en hacer la historia. Usted no es de mente abierta a todo. Usted realmente no quiere escuchar lo que la evidencia tiene que decir. 

DH Usted está muy en contra de minimalismo bíblico, el movimiento dentro de la arqueología que niega la existencia real de las personas y lugares bíblicos. ¿Por qué? 

CE El minimalista bíblico dice: «No me importa lo que el Antiguo Testamento dice, y quizás ni aun lo que diga el Nuevo. No creo que sucedió; No creo que esas personas existieron, ni que esos eventos ocurrieron». Si los demás historiadores hicieran esto, entonces no tendríamos nada que decir de Alejandro Magno, ni siquiera sabríamos si existió. No tendríamos nada que decir de Julio Cesar, no tendríamos historia de la antigüedad. Esta clase de minimalismo histórico ocurre únicamente dentro de los estudios bíblicos. Hasta la fecha continúan con un punto minimalista, inclusive cuando las evidencias arqueológicas saltan a la luz en apoyo a la narrativa bíblica. Pienso que esto expone al minimalismo por lo que es; una filosofía o agenda dogmática, una ideología. 

DH ¿Qué tan confiable es el Nuevo Testamento en términos da los documentos originales? 

CE Los registros del Nuevo testamento son muy confiables, de estos tenemos más de 5000 manuscritos en griego del Nuevo Testamento. Gracias a los Royos del Mar Muerto, hoy en día también tenemos más de 200 manuscritos del Antiguo Testamento, y el patrón es bastante consistente. Podemos observar que los escribas fueron muy cuidadosos en lo que hicieron. Por supuesto que, cometieron errores cuando copiaron manuscritos, sin embargo podemos ver en donde accidentalmente se hicieron cambios, ya sea por un parpadeo, o quizá de manera intencional para hacer conformar el texto con una expectativa. Ahora bien, cuando tienes múltiples copias, puedes compararlas y ver que esa es la lectura original y ver en donde se encuentra el error. La mayoría de los académicos, a menos que tengan algún tipo de agenda, por ejemplo, dicen que el texto que tenemos es ya sea idéntico al original, o muy, muy cercano a este. 

DH ¿Cómo es que evangelios posteriores, como el de Tomás y Pedro se pueden comparar con los manuscritos del Nuevo Testamento? 

CE Los evangelios posteriores—algunos evangelios gnósticos y demás—son muy pobremente autenticados. Por lo general solo tenemos una sola copia, así que no estamos en la posición de saber qué también conservados se encuentran. Estos evangelios fueron escritos comúnmente en el siglo II. En el Evangelio de Tomás, Jesús dice cosas filosóficas extrañas y no suena mucho como el Jesús de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Si todo lo que tuviéramos fuera el Evangelio de Tomás, ¿sabríamos que Jesús era judío? No tendríamos ningún entendimiento de su ministerio, a donde fue, lo que hizo. Así que cuando miro al Evangelio de Tomás, observo esta falta de correspondencia con la forma en que realmente era.

La misma cosa con el evangelio de Pedro. Quien haya escrito el evangelio de Pedro en el siglo II, estaba bastante confundido acerca de quién realmente regenteaba Jerusalén. De si eran, ¿Poncio Pilato, el gobernador romano, o era Herodes Antipas? También, el autor imagina que los ancianos judíos pasarían vigilia en el cementerio en la tumba de Jesús. ¿Quién escribió esto?, ¿Qué no sabe que ningún judío haría eso? Después nos da este cuento inverosímil: que dos ángeles entraron a la tumba de Jesús y lo sacaron, siendo ahora Él más alto—su cabeza alcanza las nubes. Esto es material de la apologética del siglo II. No entiendo porque algunos académicos ven este texto y piensan que podría ser así de antiguo, lo cual no lo es. En comparación con los Evangelios del Nuevo Testamento, es fantasioso y no muestra conexión con la realidad del primer siglo.

«Jesús no es un palurdo que creció en forma rústica aislada. Es cosmopolita en un grado sorprendente. No era un campesino simple e ignorante». 

DH Usted menciona bastante a Séforis en su libro. ¿Cuál es la importancia de esa ciudad? 

CE Séforis, a la que Josefo llamo la Joya de Galilea, se encuentra a solo cuatro millas de Nazaret, donde creció Jesús; cosa que plantea fascinantes posibilidades. Durante los primeros años del siglo II, Séforis fue sometida a una expansión y construcción masiva. Por lo que debemos preguntarnos si Jesús y otros miembros de la familia—José el carpintero, por ejemplo—viajaban o se desplazaban diariamente a Séforis para laborar. ¿Trabajaría Jesús allá como carpintero o artífice? Otra de las cosas es que Jesús creció bajo la sombra de una ciudad cosmopolita. Esa idea de que creció atado a un lugar en una soledad rustica es cosa de devoción cristiana pero no de la historia, la geografía o la arqueología. Creo que Jesús tenía un sentido real de lo que estaba pasando en Galilea y de la casa de Israel en el Oriente romano. Puede notarse en algunas de sus enseñanzas. Jesús no fue un palurdo que creció de una forma rústica, aislado. Es cosmopolita en un grado sorprendente. Rechazo la idea de que era un campesino simple e ignorante, idea de que de que él era un simple campesino, analfabeto. Él es educado, a lo mejor era un autodidacta, sin embargo como es que dice cosas como estas «¿No han leído que. . .?» o «¿Están equivocados porque no saben las Escrituras o del poder de Dios?» a los maestros o los hombres instruidos de su época. Si Jesús no podía leer, si no tenía educación, si es que era un pueblerino, ¿cómo es que podía hablar de esta manera? ¿Cómo podía persuadir a la gente? ¿Por qué tenía seguidores? ¿Por qué la gente educada y la elite le temían tanto? 

DH ¿Y por qué tendría seguidores en el palacio real? 

CE Precisamente. Creo que la idea de que Jesús era analfabeta es muy deficiente y poco convincente. Jesús sabía las Escrituras, las citaba, las refería; hablaba específicamente de leerlas, y nunca nadie le retó sobre esto. No era controversial. No les gustaría como leía y entendía las Escrituras, sin embargo nunca nadie sugirió que no supiera leer. Si Jesús hubiera sido un analfabeta, ¿Por qué posaría algún problema en particular a los escribas, los Fariseos y a los sacerdotes gobernantes quienes tenían educación formal y podían leer? 

 Encontraría extraño que Jesús se metiera con ellos con un argumento sobre las escrituras, los venciera en público mandándolos avergonzados y molestos tramando en su contra. Simplemente no suena como de un maestro ignorante.

DH Se ha sugerido que antes del 70 a.C. no existían sinagogas, aun así existen muchas referencias de sinagogas en el Nuevo Testamento. ¿Cuál es su opinión referente a esto? 

CE Esa es una teoría muy curiosa que fue introducida hace 15 años en estudios del Nuevo Testamento, y está muy en sintonía con el minimalismo. Dice que a pesar de que sabemos de por lo menos cuatro o cinco sinagogas, estos eran sólo lugares de reunión públicos, nada que ver con el culto o algo por el estilo.

Los arqueólogos lo tomaron como un desafío. Ahora sabemos de por lo menos siete, quizás hasta unas nueve que preceden al año 70. De hecho, tenemos dos inscripciones en piedra que se refieren a personas que donaron dinero para ampliar o reparar una sinagoga. Una de estas tiene la fecha grabada: el segundo año del reinado de Nerón, y hasta tiene el mes y el día; esto fue 14 o 15 años antes de la destrucción del templo. De manera que la arqueología ha confirma la validez de lo que los Evangelios dicen, y de igual manera Josefo, el cual dice que existían varias sinagogas.

El estudio de las sinagogas es muy importante. Si entendemos a las sinagogas del siglo I—lo que eran, cuantas habían y que era lo que pasaba en su interior—tenemos una mejor idea del contexto en donde el Jesús histórico se nutría.

DH Ha habido mucha controversia sobre el descubrimiento de la supuesta «tumba de la familia" de Jesús. ¿Cuál es su conclusión? 

CE Se hizo una aseveración de que la tumba familiar de Jesús había sido descubierta en un lugar llamado Talpiot, unas cuantas millas al sur de la Ciudad Antigua, en 1980. Lo que ahí fue descubierto nos da a mí y a la mayoría (quizás a todos) de los arqueólogos razón ninguna para pensar que sea la tumba familiar de Jesús para nada. Nombres como los de Jesús y María eran comunes; de hecho, una cuarta parte de las mujeres judías se les nombraba María. Esto no lo especifica mucho. Además la evidencia del ADN bastante insulsa, pues los osarios con frecuencia contienen dos o más esqueletos, ¿así que el ADN de quien estaban hablando? Aunque para mí el elemento más convincente que dice, esta no es la tumba de la familia de Jesús es este símbolo que parece como una v bocabajo con un pequeño círculo debajo. Es un símbolo común y tiene que ver con el templo. Era popular entre la gente muy dedicada al templo, tal vez miembros del sacerdocio aristocrático. Encuentro bastante extraño que los seguidores de Jesús lo hubieran enterrado ahí y después otros miembros de la familia en una tumba con ese símbolo sobre la puerta. Estas fueron las gentes que pusieron a Jesús a muerte, la gente afiliada con los dirigentes del templo, ¡los mismos que se opusieron a Jesús y su movimiento!

El otro punto es que en el osario en donde se encontraron estos fragmentos de hueso, hay una x, y estos dicen que en verdad es una cruz, nada más tantito inclinada. No, no lo es. Esta es la marca de un albañil, una x, y te muestra cual extremo del osario hace juego con la tapa. La tapa tiene una x en un extremo; la caja tiene otra x en un extremo. Esto no es signo de la cruz, no es una indicación que la caja tenga algo que ver con los cristianos. Los arqueólogos lo saben, pero la gente laica y los sensacionalistas puede que no, de manera que le dan vueltas a estas teorías que carecen merito arqueológico e histórico.

«Los escritores del Evangelio no se distraen, como algunos cristianos más tarde lo harían, cuando entras en el segundo y tercer siglo, estos quieren saber cosas como cómo era Jesús cuando era niño. Era un ¿trabajador maravilla, un gran carpintero, un sanador, un gran atleta? ¡Puras trivialidades!»

DH Es interesante que en el Nuevo Testamento mismo no obtengas mucha evidencia de un interés en ese tipo de cosas, o incluso en algunos lugares. La Iglesia del Santo Sepulcro, por ejemplo, aparece mucho más tarde.

CE Así es, una de las cosas que más me anima a pensar que los evangelios son fiables y están comprometidos con relativa precisión a las enseñanzas de Jesús y sus actividades, es que no se distraen con intereses triviales o leyendas acerca de cuál era su parecer. Estas son las características comunes que aparecen en las biografías de la antigüedad. Los Evangelios no tienen interés alguno en esto. Estos están completamente involucrados con lo que Jesús enseña y lo que hace, y la forma en que impacta en las personas. Los escritores del Evangelio no se distraen, como algunos cristianos más tarde lo harían, cuando entras en el segundo y tercer siglo, estos quieren saber cosas sobre cómo era Jesús cuando era niño. Era un ¿trabajador maravilla, un gran carpintero, un sanador, un gran atleta? ¡Puras trivialidades! Mas sin embargo, los Evangelios del Nuevo Testamento están bien enfocados en sus enseñanzas y fascinantes obras—no por motivo de sus milagros, sino por lo que nos instruyen y el entendimiento que esos eventos, hechos o enseñanzas nos dan sobre quien era Jesús verdaderamente y el por qué era importante. Eso es lo que me impresiona sobre los Evangelios y me anima a tomarlos muy en serio.