Ahora, ¿Qué Podemos Hacer?

En un mundo que está lleno de injusticias, es fácil concluir que nada se puede hacer para ayudar, sobre todo a los más débiles y desfavorecidos. Sin embargo, para lograr un cambio, primero debemos cambiar nosotros mismos. El comportamiento correcto comienza a nivel individual. Los principios están disponibles. Las acciones correctas traerán resultados correctos. Dios esperaba justicia de la gente con quien trabajaba en el pasado, como se indica en la siguiente selección de las escrituras (Versión RVC): 

«Yo sé que él ordenará a sus hijos y a sus descendientes que sigan el camino del Señor, y que sean justos y rectos, para que el Señor cumpla en Abrahán su promesa» (Génesis 18:19). 

«No vayas tras las mayorías para actuar mal. En un litigio, no respondas a las malas intenciones de la mayoría» (Éxodo 23:2). 

«No perviertas el derecho de los pobres cuando pidan justicia. Aléjate de la mentira. No condenes a muerte al hombre justo e inocente, porque yo no tendré por inocente al malvado. No aceptes regalos, porque los regalos impiden ver con claridad y pervierten los actos de justicia» (Éxodo 23:6–8). 

«[Dios] es el que hace justicia al huérfano y a la viuda, y que ama también al extranjero y le da pan y vestido» (Deuteronomio 10:18). 

«Tú has justicia, y nada más que justicia, para que vivas y tomes posesión de la tierra que el Señor tu Dios te da» (Deuteronomio 16:20). 

«No tuerzas el derecho de los extranjeros ni de los huérfanos, ni tomes en prenda la ropa de las viudas» (Deuteronomio 24:17). 

«“Maldito sea el que tuerza los derechos del extranjero, del huérfano y de la viuda”. Y todo el pueblo dirá: “¡Amén!”» (Deuteronomio 27:19). 

«David reinó sobre todo Israel, impartiendo justicia y equidad entre su pueblo» (2 Samuel 8:15). 

«[El principio del conocimiento] Para recibir prudentes consejos, y justicia, juicio y equidad» (Proverbios 1:3). 

«¡Aprendan a hacer lo bueno! ¡Busquen la justicia! ¡Reprendan a los opresores! ¡Hagan justicia a los huérfanos y defiendan los derechos de las viudas!» (Isaías 1:17). 

«Yo, el Señor, he dicho: Practiquen la justicia y el derecho. Libren de sus opresores a los oprimidos. No engañen ni roben al extranjero, ni al huérfano ni a la viuda. No derramen sangre inocente en este lugar» (Jeremías 22:3). 

«El Señor ha dicho: Practiquen la justicia y ejecuten el derecho. Ya se acerca mi salvación; mi justicia pronto va a manifestarse» (Isaías 56:1).

«Los malvados no entienden nada de la justicia; los que buscan al Señor lo entienden todo» (Proverbios 28:5). 

«Quien se quiera vanagloriar, que se vanaglorie de entenderme y conocerme. Porque yo soy el Señor, que hago misericordia, imparto justicia y hago valer el derecho en la tierra, porque estas cosas me complacen—Palabra del Señor» (Jeremías 9:24). 

«¡Hombre! El Señor te ha dado a conocer lo que es bueno, y lo que él espera de ti, y que no es otra cosa que hacer justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios» (Miqueas 6:8).