De Armas y Guerras

Es un hecho que hoy día la industria del armamento con valor de un billón de dólares tuvo sus comienzos solamente después de la II Guerra Mundial. Existía la producción de armamentos industrializados antes y después del primer conflicto armado del Siglo XX, pero a pequeña escala. Fue el ascenso de los nazis al poder y la respuesta de la alianza mundial que les dio a los fabricantes de armas el indicio. La resultante Guerra Fría entre oriente y occidente, dirigida por las superpotencias de los Estados unidos y la Unión Soviética, garantizó la expansión de la producción de armamentos en las próximas décadas.

El hecho de la continua diseminación de guerras durante el siguiente medio siglo, significo que la industria del armamento misma se globalizaría y demandaría un rápido desarrollo tecnológico. Esto no solamente sucedió en los Estados Unidos, la Unión Soviética (mas tarde la Federación Rusa) y la Europa Occidental, sino que también en China, India, Israel, Sudáfrica y Brasil.

A pesar de los trastornos económicos mundiales a comienzos del Siglo XXI, el informe de 2009 del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI por sus siglas en inglés) colocó el gasto mundial militar en $1.531 billones de dólares—incremento de un 49 por ciento desde el año 2000.

UN ASUNTO COMPLEJO

En un mundo que anhela por el desarme y la paz, la guerra se ha convertido en un problema global. La industria de la defensa es un elemento clave de la ecuación, respondiendo a las demandas de varios gobiernos que necesitan creación de trabajos y el crecimiento de exportaciones relacionadas con la defensa para incrementar la prosperidad domestica.

Esto suscita cuestiones morales fundamentales, lo cual no es la primera vez. Después de la II Guerra Mundial, el general estadounidense Omar Bradley resumió el déficit moral que había surgido después de ese conflicto. En 1948, este dijo: «El mundo ha alcanzado la brillantez sin sabiduría, poder sin conciencia. Vivimos en un mundo de gigantes nucleares e infantes éticos. Sabemos más sobre la guerra que lo que sabemos acerca de la paz, más de matar que lo que sabemos acerca de la vida».

A pesar del agudo análisis de Bradley, un colega en tiempos de guerra, el presidente de los Estados Unidos Dwight D. Eisenhower (1953-61), supervisó el extraordinario crecimiento de la posguerra y el desarrollo del complejo militar Norteamericano. Sin embargo, cuando llegó el momento de dimitir de su cargo, él también hizo un discurso en el que advertía sobre los peligros inherentes a la búsqueda incesante por medios de la supremacía militar-industrial, el cual dijo, «En los consejos de gobierno, debemos cuidarnos contra la adquisición de influencia injustificada, sea buscada o no, por el complejo militar-industrial. El potencial para el aumento desastroso de poder fuera de lugar existe y persistirá».

Hoy en día el complejo militar-industrial es mucho más poderoso e influyente de lo que Eisenhower podría haber imaginado. El SIPRI calcula que la participación de los Estados Unidos en la compra de armamentos en 2009 es del 43 por ciento del total mundial. China se ubica en un distante segundo lugar con el 6.6 por ciento. La razón dada es que por lo general los Estados Unidos tienen obligaciones en todo el mundo, mientras que otras naciones no las tienen. Y aunque ha habido altas y bajas en el gasto y el desarrollo durante las últimas décadas, el futuro de la industria ahora parece que depende de cinco factores. De acuerdo con el analista de defensa militar Richard Bitzinger, son la naturaleza jerárquica de los brazos de los gastos globales de la industria, la defensa, el mercado mundial de armas, la globalización de la producción de armamento, y la información de las nuevas tecnologías basadas en la revolución en asuntos militares. Echemos un vistazo de forma individual y evaluemos la probabilidad de un cambio dramático de la participación en la producción de armas globalizadas con el desarme y la paz universal.

FACTORES CLAVE

JSólo unos pocos actores principales afectan a la industria de las armas a nivel global. Bitzinger informa que lo que es producido por los Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Rusia representa el 85 por ciento de la producción mundial de armamentos. Estos son los jugadores más influyentes, con la mayor producción y más dinero para gastar en investigación y desarrollo. Los demás en el segundo nivel, tercero o cuarto de la jerarquía armamentista se pueden adaptar y modificar o copiar y reproducir como estos líderes. Estos simplemente no pueden competir. Deben elegir entre el alto costo de la dependencia y ser dejados atrás.

Dada la profundidad del compromiso de las industrias de la defensa en los países del primer nivel, parece poco probable que lleguen a ser menos viables. Es importante tener en cuenta la dificultad de la disociación de la industria de las armas, de la prosperidad nacional y el empleo en estos países. Según el SIPRI, la «fuerte relación entre los productores de armas y de los gobiernos además de la importante percepción de la industria sobre la seguridad nacional… los protegieron de los efectos inmediatos de la severa crisis económica. Esta situación queda reflejada en los altos niveles continuos de la venta de armas, altas ganancias, grandes retrasos y gran flujo de efectivo generado por la producción de armas». Si este es el caso de aquellos que producen el 85 por ciento de la producción de armamentos, la reducción significativa de la producción no es probable.

El segundo factor identificado por Bitzinger son los presupuestos de defensa de estas y otras naciones que se ven afectados por una diversidad de factores, los cuales no siempre aumentan. Los grandes cambios en el panorama geopolítico, como el colapso de la Unión Soviética y el consiguiente impacto en los países de su órbita, afectan la producción y las ventas. El dividendo de la paz relacionado con el final de la guerra fría significó que muchos fueron despedidos de las industrias relacionadas con la defensa, y los productores de armas se consolidaron o combinaron. Sin embargo desde el comienzo del Siglo XXI, el gasto se ha incrementado nuevamente desde que los proyectos a largo plazo surgieron en escena, las guerras en Irak y Afganistán continúan, además de que varias naciones de Asia Oriental y del Sur han aumentado su nivel de gastos. El presupuesto de los Estados Unidos y de Rusia ha crecido, mientras que Europa y Japón han ido de lento a estático. China y la India han aumentado de manera significativa sus gastos en armas. China informa que su gasto en defensa aumentó en un promedio de casi un 10 por ciento por año entre 1990 y 2005, su presupuesto de defensa en 2009 aumentó un 14.9 por ciento respecto al año anterior, de acuerdo con Bitzinger. Hace notar que el aumento de la India ascendió a 37 por ciento entre 2000 y 2007. Altos porcentajes similares se registraron en Singapur y Corea del Sur.

La tercera observación es que, de ninguna manera todo el armamento producido por una nación se destina para fines de su defensa. En este mercado global de armamentos, las armas hechas por varios de los principales fabricantes están destinados principalmente a la exportación: La británica BAE Systems (78 por ciento); la francesa Thales (75 por ciento) y Dassault (70 por ciento); la sueca Saab (68 por ciento). Estas cifras en 2007 corresponden con los fabricantes en Israel (75 por ciento) y Rusia (80–90 por ciento) durante el mismo periodo. Sin embargo las empresas estadounidenses en su mayoría han vendido en el mercado interno, se ha producido un aumento de las exportaciones, en particular de F-15 y cazas F-16 a demás de carros de combate M-1A1. Muchas de estas compañías y sus filiales operan a nivel internacional, tanto en la producción y venta en otros países como en su base de operaciones.

Lo que estos números nos dicen es que el bazar de armas está tan entrelazado, internacionalizado e interdependiente, que tratar de desenredarlo y realizar cambios significativos sería extraordinariamente difícil.

El cuarto factor relacionado es el alejarse de las naciones individuales productoras de armas a compañías trasnacionales. No es solamente un asunto de inversión internacional sino de sociedades conjuntas y fusiones además de adquisiciones transnacionales. Esto crea vulnerabilidades en el evento de conflictos graves. Las naciones no pueden arriesgarse a ser tomadas como rehenes por las instalaciones de producción crítica fuera de sus fronteras. Esto es particularmente cierto de las partes especializadas necesarias para las tecnologías avanzadas. La globalización de la producción de armas también genera vulnerabilidad en los países productores de elementos criminales que pueden buscar el acceso a tecnologías avanzadas. Sin embargo, son tan críticamente necesarios por el país anfitrión y productor, tanto de que es poco probable que reduzcan la escala de operaciones.

El quinto factor que inevitablemente afecta a la industria global de armas es la continua demanda de armas y sistemas mejorados. Esto se ve agravado por el hecho de que algunos temen que incluso la propia naturaleza de la guerra está programada al cambio. Según Bitzinger, la presente revolución en asuntos militares es «nada menos que un cambio de paradigma en el carácter y la conducta de la guerra, por lo que es visto como un proceso de cambio discontinuo y perjudicial (en contraposición a la evolución y el mantenimiento)». Lo que él describe es una guerra centrada en redes, es decir, una guerra peleada con la ayuda de computadoras conectadas, sensores, microelectrónica y tecnología relacionada. Este cambio demandará un grado de reacción por parte de los productores de armas, y no existe razón para creer que estos no van a acatar al cambio. De hecho ya lo están haciendo. Como testimonio está el crecimiento en el desarrollo y despliegue de aviones no tripulados o vehículos aéreos no tripulados (UAVs), algunos de vigilancia y otros con el poder de destrucción de misiles.

REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA

La introducción de los Predator, Reaper y Global Hawk aviones no tripulados en el escenario de Iraq / Afganistán / Pakistán han cambiado la cara del conflicto. En la actualidad existen miles de aviones en operación. A menudo lanzados desde bases aéreas distantes y guiado por los operadores en instalaciones lejanas, estas armas son sistemas muy completos. Según la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, «el MQ-1B Predator es un sistema aéreo de aviones no tripulados de altitud media y de larga resistencia. … Un sistema totalmente operativo que consta de cuatro aviones (con sensores y armas), una estación de control terrestre,… enlazado a un Satélite Predator Primario, … y un equipo de repuesto junto con un equipo de operación y mantenimiento para desplegar operaciones las 24 horas». El Reaper es una nave similar, mientras que el más grande, el Global Hawk es «un sistema de aviones de gran altura, larga resistencia no tripulado con un conjunto de sensores integrados que proporciona inteligencia, vigilancia y reconocimiento, o ISR, con capacidad mundial».

«Cada vez que yo... leo un informe mencionando que un teledirigido remueve un campo terrorista en Afganistán, me siento como si estuviera viviendo en la época del desarrollo de las armas más importantes desde la creación de la bomba atómica...»

P.W. Singer, Wired for War (2009)

Después tenemos los Shadow lanzados desde tierra y los Raven lanzados a mano, que son tirados al aire por soldados para espiar lo que pudiera estar más allá de la siguiente colina o en la próxima cuadra en la ciudad.

La próxima generación de aviones teledirigidos, que actualmente se están probando, incluye algunos tan pequeños como insectos que pueden volar a través de las ventanas, y otros del tamaño de aviones comerciales que vuelan a grandes alturas. Loren B. Thompson, del Instituto Lexington, un grupo de expertos en Arlington, Virginia, dijo al diario Los Angeles Times que los aviones de tecnología teledirigida «es el sistema de armas más intensamente buscado de la generación».

El nuevo Global observer se encuentra bajo pruebas. Tiene una envergadura equivalente al de un avión de pasajeros de tamaño mediano, es capaz de inspeccionar la totalidad de Afganistán de un vistazo desde una altura de 65.000 pies (19,8 km), y puede permanecer en el aire durante una semana a la vez.

El ala de murciélago, de propulsión a chorro X-47B puede volar sin tripulación desde un portaaviones, sin ser detectado por el radar enemigo, y volver después de llevar una carga de bombas guiadas por láser a su objetivo. Después de haber hecho su primer vuelo de prueba a principios de febrero de 2011, el X-47B representa lo que algunos llaman «una tecnología transformadora», el uso de aviones teledirigidos significará entrar en combate a distancias relativamente seguras, y si bien los objetivos no será menos destructivos, pérdidas de vidas humanas aparentemente podrían reducirse al mínimo.

Estos nuevos artefactos representan la nueva generación de UAVs (VANT, Vehículo Aéreo no Tripulado). Peter W. Singer, el autor del libro Wired for War, escribe que para 2015 la armada de los Estados Unidos espera que «de hecho cada brigada tenga más vehículos aéreos no tripulados que del otro tipo. … Que también cada brigada tenga su propia fuerza aérea no tripulada, con más de cien VANT controlados por soldados de la unidad».

Una vez más, en estas circunstancias, es poco probable que los fabricantes de armas cesen su búsqueda y producción de nuevas armas de guerra. Singer habla de su creciente sensación de que «estamos en medio de algo importante, tal vez incluso una revolución en la guerra y la tecnología que transformará literalmente la historia humana».

OTRO CONCEPTO

Como acotación al margen de este nuevo impulso en el pensamiento militar-industrial, Victor Davis Hanson observa que «incluso con el cambio de tecnologías e ideologías, incluyendo nuevos profetas de estrategias novedosas y doctrinas poco convencionales, el conflicto permanecerá como el conocido padre de todos nosotros—siempre y cuando la naturaleza humana permanezca constante e inalterable a través del espacio y las culturas». Su declaración en resumen es que «la guerra es un empresa totalmente humana» (The Father of Us All: War and History, Ancient and Modern, 2010). Y he aquí nuestro punto de partida al considerar las dimensiones bíblicas de este problema mundial de las guerras.

«Hemos experimentado los resultados de la tecnología al servicio del lado destructivo de la psicología humana... . Los medios para expresar crueldad y llevar a cabo asesinatos en masa se han desarrollado plenamente. Es demasiado tarde para detener la tecnología. Es ahora a la psicología a la que debemos acudir».

Jonathan Glover, Humanity: A Moral History of the Twentieth Century (2001)

Como lo sabemos, la guerra en verdad es una empresa totalmente humana. Sin embargo, ¿qué es lo que causa en el corazón del hombre este constante descenso de aniquilar a otra parte de la especie? En ocasiones es la envidia. El primer asesinato registrado en el primer libro de la Biblia, un hombre mata a su inocente hermano «porque sus obras eran malas, y las de su hermano eran justas» (1 Juan 3:12, RVC a todo lo largo, a menos indicado). Esta es la conclusión del apóstol Juan mirando hacia atrás sobre la historia humana en aquellos primeros tiempos. En otros términos, existe el comportamiento correcto e incorrecto hacia nuestro prójimo. Un comentario habla del comportamiento de Caín, «Es como si no viera llegar la hora de destruir a su hermano—una solución natural del hombre por sus propios fracasos». ¿Cuántas veces ha tomado parte la envidia en la agresión de una nación en contra de otras?

Otro escritor del Nuevo Testamento, Santiago el hermano de Jesús, pregunta, «¿De dónde vienen las guerras y las peleas entre ustedes?» Su respuesta define otros aspectos de la agresión humana: «¿A caso no vienen de sus pasiones, las cuales luchan dentro de ustedes mismos? Si ustedes desean algo, y no lo obtienen, entonces matan. Si arden de envidia y no consiguen lo que desean, entonces discuten y luchan» (Santiago 4:1–2).

No es que fallemos en reconocer la necesidad y los beneficios de la paz. Hay muchos institutos dedicados a la promoción de la paz. Woodrow Wilson, quizás el más idealista de los presidentes modernos de Estados Unidos, trabajó incansablemente por la creación de la Liga de Naciones. Se dedicó a la causa de la paz. Él era muy inteligente, un hombre devotamente religioso. Sin embargo, no pudo lograr su objetivo, a pesar de que otros bien intencionados líderes del mundo se unieron a él. Dentro de los primeros 20 años después de la I Guerra Mundial, el planeta estuvo al borde de una terrible violencia nuevamente. La guerra para terminar todas las guerras era una esperanza vana.

Las Naciones Unidas heredaron sus objetivos de la Liga. Fuera de su sede en Nueva York se encuentra una escultura, un regalo de 1959 de la Unión Soviética. En su base, el ideal de la paz se expresa en las palabras «Vamos a batir nuestras espadas en arados», tomado del libro profético de Miqueas. Medio siglo más tarde, ha habido poco progreso hacia la paz universal. No importa el idealismo de los líderes humanos, la humanidad nunca parece tener éxito en la superación de lo que parece ser su deseo de muerte.

¿Significa esto que nunca llegará la paz? Hanson diría que no mientras que tengamos la naturaleza humana. No obstante, qué quiso decir el profeta cuando escribió, «Y éstas convertirán sus espadas en azadones y sus lanzas en hoces? Ninguna nación volverá a levantar la espada contra otra nación, ni se entrenarán más para hacer la guerra» (Miqueas 4:3). ¿Es simplemente este un idealismo sin sentido? o ¿estaba transmitiendo un imperativo divino? ¿Será posible que exista un tiempo futuro para el planeta cuando el fin de la guerra será una realidad? ¿Cuando la gente simplemente no se preparará para la guerra?

Jesús de Nazaret vino con un mensaje claro sobre un tiempo futuro de paz universal en la tierra, cuando la naturaleza humana sufrirá una transformación. Habló de un tiempo futuro de «regeneración» (Mateo 19:28, RVC). El apóstol Pedro hizo referencia de un tiempo en la «restitución de todas las cosas» (Hechos 3:21, RVC), y mencionando a los antiguos profetas, Pablo escribió acerca de la mente que esta sobre «las cosas del Espíritu», la cual es «vida y paz» (Romanos 8:5–6). Fue el profeta Jeremías, quien registró las palabras de Dios sobre la respuesta al lado negativo de la naturaleza humana: «Pondré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón» (Jeremías 31:33). Este es el camino de la transformación del corazón humano, y sólo esto puede conducir a la paz, que es entonces a partir voluntariamente autogenerada.

¿Qué se puede hacer mientras tanto? Al igual que muchos otros problemas comunes a la humanidad, el mejor lugar para empezar es en casa, con usted y conmigo. La mente humana puede ser individualmente renovada pacíficamente ahora. ¿Cómo? De la forma en que ha sido conocida desde hace miles de años. El mismo profeta que habla de espadas siendo moldeadas en herramientas pacificas de producción, explica, «¡Hombre! El Señor te ha dado a conocer lo que es bueno, y lo que él espera de ti, y que no es otra cosa que hacer justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios» (Miqueas 6:8). Ese mismo Dios nos dice, «Pero la sabiduría que viene de lo alto es, ante todo, pura, y además pacífica, amable, benigna, llena de compasión y de buenos frutos, ecuánime y genuina. Y el fruto de la justicia se siembra en paz para los que trabajan por la paz» (Santiago 3:17–18).