Comunicación con Estilo

Deborah Tannen ocupa el respetado puesto de Profesora en la Universidad de Georgetown en Washington, D.C. Una reconocida especialista lingüista que ha escrito extensamente dentro de la comunidad académica, también es la autora de seis libros dirigidos al público en general, dos de los cuales han aparecido en la lista de los más vendidos del New York Times (Tú no me entiendes, durante casi cuatro años, y el más reciente, ¿Piensas salir vestida así?, durante diez semanas). Tannen obtuvo en 1979 un doctorado en la Universidad de California en Berkeley y ha recibido cinco doctorados honorarios. Su investigación, que incluye un análisis meticuloso de conversaciones reales, ha contribuido de manera significativa a la teoría lingüística, especialmente en el área de estrategia y estilo conversacional.

Gina Stepp de Visión conversó con Tannen acerca de algunas percepciones erróneas que pueden obstaculizar una comunicación efectiva.

 

GS Ha escrito libros exitosos que hablan de la comunicación dentro de una variedad de contextos relacionales: el discurso público, madres e hijas, cónyuges, relaciones laborales… y tengo entendido que su próximo libro aborda el tema en la relación de hermanas.

DT Así es. La mayoría de mis libros tratan las relaciones personales en diferentes contextos. La Cultura de la Polémica habla del discurso público. Mi primer libro para los lectores en general fue ¡Yo no quise decir eso!, que trata del papel del lenguaje en las relaciones. Aún estoy trabajando en el de las hermanas.

GS ¿Existe un hilo común detrás de los problemas de comunicación en todas estas relaciones? ¿Un enfoque que sea común en todos los contextos, pero que simplemente no funcione?

DT Bueno, sí, pero creo que yo lo pondría de una manera positiva. El punto subyacente que aparece en todo lo que he hecho es el concepto del estilo conversacional. Al hablar con una persona tendemos a suponer que seguramente siente o quiere decir lo que nosotros sentiríamos o querríamos decir si habláramos de esa manera en ese contexto y que, además, deben haber pretendido provocar cualquiera que haya sido nuestra reacción. Si nos sentimos lastimados, es porque seguramente se propusieron lastimarnos. Si nos sentimos insultados, es porque seguramente se propusieron insultarnos. Si no podemos hablar una sola palabra, es porque seguramente se propusieron sacarnos de la conversación. Sin embargo, si estás hablando con alguien cuyo estilo conversacional difiere del tuyo, tales suposiciones podrían ser incorrectas.

Si hablas con alguien que tiene un sentido de sincronización diferente (ritmo y pausas), entonces quien sea que esté esperando la pausa más larga descubrirá que no puede tomar la palabra, y quien sea que esté esperando la pausa más corta será el único que hable. Puede tratarse únicamente de un problema de estilo conversacional. Cuando hablas con alguien tratas de detectar cuando ha terminado y es tu turno, o cuando ya no volverá a hablar.

Si no fuera lingüista, podría aconsejar: «no interrumpas», pero como lingüista, tengo que decir que ése es un consejo completamente inútil. Si la interrupción es provocada por una diferencia en el ritmo de la conversación, entonces no se puede decir «no interrumpas», pues en su mente no lo están haciendo. Pero si le dices a alguien: «presta atención a las diferencias en el estilo conversacional», entonces estás listo para resolver el problema.

Si estás hablando más de lo que deseas y sientes que la otra persona no está haciendo su parte, puedes intentar contar hasta siete antes de comenzar a hablar (para asegurarte de que no has empezado a hablar antes de que la otra persona tuviera el tiempo necesario de continuar). Si descubres que no puedes hablar una sola palabra, podrías obligarte a comenzar a hablar más rápidamente de lo que te resulta cómodo y quizá te sorprenda darte cuenta de que la otra persona se alegrará de detenerse.

«¿Estoy llegando a una conclusión justificada, o quizás a una conclusión injustificada respecto a las capacidades e intenciones de la otra persona hacia mí?».

En mi opinión, la clave está en entender que existen diferentes estilos conversacionales. Entonces hay que hacer un alto y preguntarse: ¿Estoy llegando a una conclusión justificada, o quizás a una conclusión injustificada respecto a las capacidades e intenciones de la otra persona hacia mí? ¿Será que lo que está ocurriendo sea resultado de diferentes estilos conversacionales en lugar de cualquier cosa a la que se lo haya estado atribuyendo?

GS Algunas personas podrían preguntarse cuál es el mejor estilo, el de las mujeres o el de los hombres. Usted no está diciendo que uno sea mejor que otro, ¿o sí?

DT No. Me hacen mucho esa pregunta y para las personas es bastante frustrante que yo no les diga que uno es mejor que el otro. Un buen estilo es aquél que funciona dentro del contexto en que se está utilizando y uno malo es el que no funciona en ese contexto. Ahora algunos estilos tienden a ser típicos de las mujeres o de los hombres, pero también tenemos otras influencias sobre las que he escrito: región, cultura, antecedentes étnicos, clase, edad y muchos otros; también hay que tomar todo eso en cuenta. Podría ir más lejos y sugerir que aprender algo del estilo conversacional de la otra persona tiene sus beneficios. Por ejemplo, muchas mujeres se sienten incómodas con el conflicto y la oposición abierta. En algunas situaciones, en especial en el trabajo, encontraríamos beneficios al acostumbrarnos y aprender a participar en la oposición dinámica para no fracasar al enfrentarla.

GS Con respecto a las mujeres en el trabajo, su libro menciona que se podría percibir a la mujer como más dispuesta a comunicarse con estilo. Sería fácil considerar esto como una forma superior de comunicación con respecto al hombre.

DT Es cierto. De hecho, las personas me preguntan a menudo qué cambiaría del libro Tú no me entiendes. Lo escribí hace más de 25 años y es impresionante cuán cierto sigue siendo; sin embargo, ahora palidezco cuando escucho que se describe a las mujeres como cooperativas y a los hombres como competitivos, ya que creo que ambos somos cooperativos y competitivos… de diferentes maneras. De hecho, las mujeres pueden ser bastante competitivas para determinar quién es más cooperativo, y los hombres pueden mostrarse muy cooperativos acerca de la manera en la que compiten.

GS ¿Decir que los hombres son más simples y arreglan sus diferencias más fácilmente que las mujeres es también una simplificación excesiva?

DT Efectivamente. Antes que nada, «más simples» hace que el ser directos suene mejor, pero no siempre es así. En algunos contextos, los hombres tienden a ser más indirectos que las mujeres. Es verdad que he escuchado a grupos de mujeres decirme que a veces es muy difícil tomar una decisión, ya que las personas están tan comprometidas con el consenso que nunca pueden seguir adelante y decir: «Está bien. No todos vamos a estar de acuerdo con esto, pero tenemos que hacer algo, así que hagamos lo siguiente».

No obstante, yo diría que al mismo tiempo existen cosas de las que los hombres podrían beneficiarse al adaptar para sí estilos más comunes entre las mujeres. Uno de ellos es disculparse. Ése se volvió muy evidente para mí cuando las personas me describían sus conflictos familiares, que empeoran cuando alguien quiere una disculpa de otro que no se disculpa y que se siente ofendido porque la otra persona la exige. Existen patrones de género definidos. No es tan inusual que las mujeres también se resistan a disculparse pero, aunque obviamente no hay que generalizar, el patrón solía ser que la mujer se molestara porque el hombre no se disculpaba.

Empero, dentro del ámbito laboral (y también en el hogar), muchos hombres piensan que, si se disculpan, su posición se verá debilitada y que la otra persona podría aprovecharse de ello en el futuro. Sin embargo, aunque ése podría ser el caso con los hombres, con las mujeres es a menudo igual de impresionante cuán efectiva puede ser una disculpa. Las personas se tranquilizan mucho más rápido de lo que uno cree posible y no te ven como una persona débil, sino como una persona aún más fuerte.

GS ¿Dicho enfoque podría funcionar tanto para hombres como para mujeres?

«En general, las disculpas pueden ser muy poderosas, y las personas generalmente no piensan en disculparse a pesar de que sería algo muy eficaz».

DT Sí. Como ya mencioné, nunca pretendo generalizar y seguramente existen contextos en los que no sea una buena idea disculparse ya que parecerás débil o más culpable de lo que en realidad eres. En ocasiones ése será el caso, pero, en general, las disculpas pueden ser muy poderosas, y las personas generalmente no piensan en disculparse a pesar de que sería algo muy eficaz.

GS Si es más fácil para las mujeres disculparse, ¿esto les ayuda en el ámbito laboral? El libro Woman’s Inhumanity to Woman [La Inhumanidad de la Mujer para la Mujer] de Phyllis Chesler te cita cuando dice que el autoritarismo no funciona para las mujeres con puestos de liderazgo en el trabajo. Si la crítica y el liderazgo autoritario no funcionan para las mujeres ni en el trabajo ni en el hogar, ¿qué es entonces lo que funciona? ¿Cuáles son los estilos positivos de comunicación que las mujeres pueden sustituir por aquéllos que no funcionan?

DT Bueno, la primera pregunta sería «¿cómo es el lugar de trabajo?». ¿Son todas mujeres, todos hombres o es una mezcla? Los estilos autoritarios funcionan bien en ciertos escenarios, pero en lugares con ambos géneros un estilo autoritario podría funcionar para un hombre, mientras que una mujer que utilice el mismo estilo será rechazada, pues será considerada como demasiado agresiva. Y cuando las mujeres son rechazadas, las personas no piensan: «No me agrada porque es autoritaria. No importaría si fuera un hombre; lo que no tolero es que venga de ella»; por el contrario, piensan: «No me agrada; es una harpía». En un lugar en el que únicamente hay mujeres, un estilo de colaboración donde se deje claro lo que se quiere, pero se deje que los demás se ofrezcan a hacerlo, podría funcionar muy bien.

GS En ese mismo sentido, ha escrito que es demasiado fácil tanto para hombres como para mujeres observar el estilo de comunicación habitual del otro y concluir que los hombres son más independientes y poderosos en estilo, mientras que las mujeres son más dependientes y menos poderosas. O que los hombres sacan sus problemas y las mujeres los resuelven con un estilo más pasivo-agresivo. Pero en lugar de caracterizarlo de esa manera, usted sugiere ver los estilos de hombres y mujeres como «interdependientes» y «complementarios». ¿Nos podría explicar esto?

DT Para muchos hombres —y probablemente más en los Estados Unidos que en otras culturas—, existe la idea de ser dependiente o independiente, pero en muchas culturas existe una idea de interdependencia, en donde no eres dependiente, pero tampoco independiente. Uno se da cuenta de que la vida de las personas está entrelazada. El ejemplo que se me viene a la mente es el de una mujer que se siente frustrada porque su esposo llegó a casa anunciando sus planes para el viernes en la noche. Ella hubiera preferido que su esposo dijera: «Mi amigo está en la ciudad y me gustaría ir a comer con él. No hay problema, ¿verdad?», pero en su lugar dice: «No le puedo decir a mi amigo que le tengo que pedir permiso a mi esposa». Por supuesto, no tiene nada que ver con el permiso, pero si piensas que la única opción es ser dependiente o independiente, entonces no ser libre para hacer lo que quieres significa que eres dependiente del permiso de tu esposa. Por otro lado, si tienes un concepto de interdependencia, simplemente reconoces que sus vidas están entrelazadas y que debes tomar en cuenta el efecto de tus acciones en tu esposa. No tiene nada que ver con el permiso.

GS Muchos principios de la comunicación también se aplican directamente a ciertos campos de trabajo. El periodismo es un ejemplo obvio que se me viene a la mente.

DT Hablé un poco acerca del periodismo en mi libro La Cultura de la Polémica. La tesis que intenté desarrollar es que el periodismo tanto de medios impresos como por transmisión ha caído en una especie de trampa y es muy claro el porqué: todo tiene que ver con la competencia. Los periodistas de medios impresos temen perder su trabajo a consecuencia de la televisión y el Internet, y los periodistas de televisión están preocupados porque las personas pueden cambiar de canal muy rápidamente y hay muchos canales a los cuales cambiar. Sin embargo, nos encontramos en una situación en la que existe la suposición de que lo controversial es divertido. Así que los periodistas a menudo tratan de obtener los puntos de vista más extremos y entonces piensan que han hecho su trabajo. Obtienen dos puntos de vista opuestos y los enfrentan en lugar de hacer el difícil trabajo de explorar las ideas y preguntar, no «¿cuáles son ambos lados de la historia?», sino «¿cuáles son todos los lados?».

«Nos encontramos en una situación en la que existe la suposición de que lo controversial es lo más divertido para ver. Así que los periodistas a menudo tratan de obtener los puntos de vista más extremos y entonces piensan que han hecho su trabajo».

Con los periodistas de medios impresos tenemos una idea de equilibrio; sin embargo, también puede haber distorsión, ya que a menudo no se molestan en investigar, hacer pruebas o examinar sus afirmaciones. Se limitan a decir: «Esto es lo que dice la Derecha; esto es lo que dice la Izquierda. Ya hice mi trabajo; ahora hablemos de algo más»; no obstante, el periodista en realidad tiene cierta habilidad para examinar estas afirmaciones y decir algo de ellas.

GS Habló de la manera en que el Internet ha alarmado a los periodistas de los medios impresos. ¿Considera los nuevos medios de comunicación, como blogs, páginas de redes sociales, etc., como un cambio importante en la comunicación?

DT Pienso que está cambiando por completo la comunicación y las relaciones.

GS ¿En una forma positiva o negativa?

DT De ambas maneras, algunas veces positiva y otras, negativa. Cualquier cambio será de ambas formas. Por ejemplo, la gente joven de hoy —y será así por el resto de su vida— nunca está sola, en el sentido de que cualquier persona estaba sola antes de toda esta tecnología. Siempre estás disponible, ya sea por teléfono o por mensajes electrónicos o instantáneos. Si estás en tu computadora escribiendo algún artículo, siempre llegará un mensaje instantáneo o un correo electrónico. Me quedé pasmada cuando supe —por lo que entendí de mis alumnos— que lo malo es que estás disponible para que cualquier persona se comunique contigo. Si no lo estarás, debes hacérselos saber. Si te vas y no dejas un mensaje de «ausente», tus amigos se ofenden… Es simplemente impresionante.

Es una forma completamente diferente de pertenecer al mundo. No estás solo del modo en que podríamos haber estado solos. Es claro que esto tiene muchas ventajas, pues podemos estar en contacto más fácilmente —pasas menos tiempo en la esquina de una calle mientras que la persona que estás buscando se encuentra en la otra esquina—. También es más seguro en ciertas maneras, pero no posees la privacidad o la continuidad de pensamiento que tendrías si estuvieras escribiendo algún artículo y el teléfono no estuviera sonando y nadie pudiera contactarte. Podrías enfocarte mejor. Pero ahora nadie puede pensar sin tener interrupciones, lo que realmente compromete la productividad y la calidad de nuestro trabajo.

Pienso que las personas también muestran mucha mayor hostilidad cuando sienten que es anónimo. Pueden transmitir venenosas comunicaciones electrónicas, algo que no harían en persona.

GS ¿Crees que en el futuro se dé alguna reacción a ese tipo de comportamiento, más énfasis en la etiqueta, más reglas que apliquen para regular esos aspectos negativos?

DT Cada nuevo sistema desarrolla rápidamente una etiqueta, pero incluso en estos tiempos tenemos compañías que tratan específicamente de encontrar formas de limitar esas intrusiones. Entiendo que puedes configurar tu computadora para que no recibas ningún correo electrónico durante 15 minutos. ¡Quince minutos! Algunas veces apago la mía durante días y las personas se molestan porque no estuve ahí.

GS Sí. Puede ser lo suficientemente malo con las interrupciones diarias normales, pero agregar todas las electrónicas no puede ser bueno para el cerebro. ¿Pudiera hablarme un poco acerca de su nuevo libro?

DT Es similar al que escribí acerca de las madres e hijas y que surgió de un libro previo, Lo digo por tu bien (acerca de las relaciones familiares adultas). Las personas me preguntaban por qué la relación madre-hija en particular es tan tensa y me di cuenta de que es porque ambas son mujeres. Todo lo que he observado entre mujeres en comparación con los hombres tenía que ver con esta relación, debido a que es muy intensa. Hablan más y, sobre todo, de cosas personales; así que hay más oportunidad de decir algo incorrecto. Las hermanas son la otra relación en la que participan sólo mujeres en la familia, por lo que era natural que fuera el siguiente tema a abordar.