Riesgo 1: El Dilema Moral

En 2003 la UE debatió sobre el papel que la religión debe desempeñar en su constitución. El secularismo predominó sobre la herencia cristiana europea. Europa es secular y orgullosa de ello.

Después de haber leído la Constitución Europea Jeremy Rifkin comentó: “Dios está ausente. . . . En su mayor parte, los europeos—especialmente las generaciones de la posguerra— se han olvidado de Dios. Europa es indiscutiblemente la región más secular en el mundo. Eso no quiere decir que no hubo un acalorado debate sobre la ausencia de Dios en el documento. . . . La mayoría sin embargo, acordó con Ana Palacio, ministro de relaciones exteriores de España, y miembro la asamblea redactora, quien argumentó que ‘el único estandarte que tenemos es el secularismo.’ Un diplomático francés fue más contundente: ‘No nos gusta Dios’” (El Sueño Europeo).

Es difícil ir en contra del secularismo, por el comportamiento determinado de algunos que han pregonado ser representantes de Dios. Sin embargo, la civilización occidental se ha desarrollado sobre la estructura básica del judeocristianismo moral. ¿Si este adhesivo moral fuera removido, se podría esperar que el comportamiento civilizado dure? Europa y Asia en varias ocasiones han sufrido las depredaciones de líderes sin moralidad en los pasados recientes. Piense en Lenin, Stalin, Mussolini, Hitler y Mao.

En su libro sobre la decadencia de la democracia en el siglo XX, el profesor norteamericano en comunicación de masas Donald Wood resumió sus inquietudes y formuló una pregunta que necesita una respuesta: “En nuestra prisa por rechazar el status quo, hemos desechado varias de las fuentes de preceptos morales—valores religiosos doctrinas filosóficas, tradiciones familiares, guías literarias, estándares educativos, y hasta principios humanistas. ¿Entonces donde vamos a encontrar las guías morales y estándares personales con los que podamos juzgar sociedad y cultura?” (Post-Intellectualism and the Decline of Democracy).