¿De la Globalización a la Paz Global?

La humanidad desea desesperadamente la paz. Una de las formas más tentadoras y prometedoras de alcanzar este antiguo objetivo es establecer un gobierno global. Hoy en día, quizás más que en cualquier época en la historia de la humanidad, nos podríamos estar aproximando a una esfera de gobierno mundial cooperativista.

Por supuesto que existen los aguafiestas, uno de ellos es Rusia con su actitud beligerante hacia el occidente, Irán y Corea del Norte cada uno involucrado en un callejón sin salida en materia nuclear, Sudan y su resistencia para resolver la crisis internacional de Darfur, así como también el impacto internacional de al-Qaeda y el Talibán. Haciendo estos impedimentos a un lado, varias sociedades están—por medio de la tecnología— de plano utilizando modelos integrados de administración que parecen apropiadamente ideales para el propósito de tal gobierno global. La Unión Europea ofrece un acertado ejemplo. ¿Podría esto señalar la primera luz del amanecer en una nueva era de paz y prosperidad?

Varios esfuerzos por asegurar la paz a través de una amplia cooperación internacional han fracasado, incluyendo aquellos de la Liga de las Naciones y su sucesor, las Naciones Unidas. Más recientemente, tanto los Estados Unidos como ciertas facciones islámicas han tratado de forzar sus propias soluciones. Bajo la Doctrina Bush, los Estados Unidos intentaron exportar la democracia (incluso a la fuerza), con la creencia de que un mundo democratizado sería más pacífico. Algunos grupos islamistas sostienen un punto de vista contrastante—la de que exportando modelos islámicos de gobierno resultará en una estabilidad a través de la teocracia.

LA PAZ Y EL GOBIERNO MUNDIAL EN LA HISTORIA

La idea de obtener la paz por medio de un gobierno mundial se remonta por lo menos desde los comienzos del siglo XIV cuando el poeta italiano Dante Alighieri escribió De Monarchia, un tratado político en el que promueve sus ideas por una monarquía universal. La obra concluye con un llamado al Santo Imperio Romano para que provea con un emperador universal en la esfera temporal (de manera distinta al Papa en el reino espiritual), donde pueda utilizar su poder para crear condiciones de paz.

En 1713, el francés Charles Castel abogó por una organización internacional responsable del mantenimiento de la paz mundial. Propuso que la realeza europea cediera parte de sus derechos soberanos a un organismo federal encargado de salvaguardar sus intereses. Su modelo es en gran manera similar al presente modelo de la Unión Europea.

Los filósofos del siglo XVIII tales como Jean-Jacques Rousseau e Immanuel Kant contribuyeron con varias de sus propias ideas al concepto de un gobierno supranacional. Rousseau entre otras cosas apoyó, «semejantes formas de gobierno federal unirán a las naciones con lazos similares a los que ya unen a sus miembros, y coloca a aquel no menor que al otro bajo la autoridad de la ley» (A Lasting Peace Through the Federation of Europe, 1756). Kant, por su parte, establece una fórmula para poner fin a la guerra en 1795 con un ensayo titulado La Paz Perpetua.

Un siglo más tarde, Karl Marx y Friedrich Engels vislumbraron la paz mundial por medio de un orden mundial sin clases. Y en 1940, el novelista H.G. Wells ofreció su visión de cómo un pacifico orden mundial podría surgir, y señaló que «la tarea del pacificador que en verdad desea la paz en un nuevo mundo, involucra no solamente una profunda revolución política sino social, aun más profunda que la revolución atentada por la Rusia comunista» (The New World Order [El Nuevo Orden Mundial]).

Muchos enfoques hacia gobiernos mundiales han ido y venido, pero hasta la fecha no han conducido a la paz universal. Quizás la clave del fracaso reside en el conflicto inherente entre los actuales sistemas políticos. Por ejemplo, los enfoques democráticos están en contradicción con la ley islámica o el pensamiento comunista. Lograr la paz a través de cualquiera de estos sistemas significa forzar a los otros a conformar. En un mundo políticamente plural, solamente ha encontrado resistencia.

El deseo por una forma de gobierno que abarcara los gobiernos nacionales ganó impulso después de las dos atroces guerras mundiales del siglo XX. Tras el bombardeo atómico de las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, Albert Einstein escribió que los adelantos tecnológicos han decimado al planeta, y que a fin de garantizar la paz, «debe de crearse un gobierno mundial que sea capaz de resolver los conflictos entre las naciones por medio de decisiones judiciales. Este gobierno debe estar basado en una constitución clara que sea aprobada por los gobiernos y las naciones y que les de disposición única de armamentos ofensivos». Una decisión judicial requiere autoridad y estructura, y al parecer es la manera natural de acceder al gobierno. Sin embargo para que se cumpla la propuesta de Einstein aun se tiene que ver la luz del día.

TECNOLOGÍA Y GLOBALIZACIÓN

Quizás ahora nos encontremos al borde de otro audaz experimento en materia de gobierno mundial a una escala jamás vista. La globalización está creando un conjunto de circunstancias políticas, económicas y sociales. ¿Podría ser este el tipo de revolución que H.G. Wells tenía en mente? Los efectos de la globalización son reales. Las fronteras nacionales son cada vez más permeables e irrelevantes. Estos cambios exigen la reconsideración de los antiguos paradigmas.

El desarrollo de Internet a los finales de 1960 permitió la creación de redes de informática. La conectividad a través del ciberespacio sin fronteras se hizo realidad cuando el World Wide Web (Red Mundial) derribó estructuras centralizadas. Posteriormente el continuo desarrollo de tecnología de apoyo ha cambiado la forma en que el mundo hace negocios. La comunicación y transferencia de información es ahora global, trascendiendo a la mayoría de las fronteras nacionales, teniendo un impacto en cómo funcionan los gobierno.

A consecuencia de esto estamos viviendo en un mundo muy nuevo y diferente. El viejo orden mundial se componía principalmente por sistemas centralizados de gobierno. Estos eran por naturaleza jerárquicos, con una estructura vertical que concentraba su control de adentro y hacia arriba. El economista y autor de mayor venta Jeremy Rifkin sugiere que este modelo de gobierno del siglo XX fue un derivado del modelo industrial desarrollado por Frederick W. Taylor, de quien Los Principios de la Administración Científica (1911) revolucionaron la forma en que la industria operaba. Posteriormente, advierte Rifkin, los gobiernos adoptaron una versión política. Este sistema funcionó en un mundo donde la mayoría de las naciones operaban de un modo similar centralizado, hayan sido capitalistas o comunistas. Sin embargo, la revolución tecnológica lo ha cambiado todo. La tecnología permite que el antiguo sistema jerárquico sea moldeado en un modelo más abierto.

UN GIRO EN LA AUTORIDAD: EL MODELO EUROPEO

Deliberadamente o por necesidad, una nueva estructura de gobierno se está desarrollando en Europa de la que muchos sienten que existe merito para considerarla a una escala más amplia. Una característica del modelo proporcionado por la Unión Europea (UE) es que mientras que esté «unificado» el sistema, en realidad está descentralizado. A medida que la información fluya a través de las fronteras nacionales y permita a la gente en diversas localidades y culturas ofrecer información en toda clase de temas, un circuito de retroalimentación será creado. El estilo de gobierno es bastante fluido. Constantemente se hacen ajustes mientras que las susodichas retroalimentaciones medioambientales son recibidas. Así pues, todos tienen cierto poder para influenciar la orientación del gobierno.

«Los europeos quieren. . . crear un mundo de paz llevadero en un futuro cercano no muy distante. . . . Buscan establecer una política basada en la inclusividad—es decir, honrando de manera igual el sueño individual de cada uno». 

Jeremy Rifkin, El Sueño Europeo (2004)

Este estilo de gobierno es conocido como el modelo proceso. Según Rifkin, «una nueva generación de cientistas y analistas políticos favorecen al proceso de acercamiento con un gobierno que pueda reemplazar al estrecho modelo jerárquico antiguo con sistemas modelo más dispuestos. Argumentaron que un gobierno efectivo tiene que ver menos con imponer desde arriba decisiones predeterminadas en receptores pasivos base que involucrar a todos los actores—gobierno, empresas y agentes de la sociedad civil—en un constante proceso de deliberación, negociación, compromiso, y el acuerdo con la sugerencia radical que las mejores decisiones son las logradas de manera democrática por todos los interesados. El proceso en sí—con su énfasis en retroalimentación continua—se convierte en el nuevo modelo de gobierno» (El Sueño Europeo). Este desarrollo europeo es prueba de que la tecnología y la globalización están afectando dramáticamente la forma en que el gobierno es administrado y en cómo la gente percibe su función.

Una fuerte corriente está atrayendo también a otras naciones hacia esta dirección. Incluso los Estados Unidos parece estar a favor de este modelo de proceso. De acuerdo a las propias declaraciones del presidente, podemos esperar ver a la administración Obama enfatizar con las Naciones Unidas en materia de acuerdos y tratados internacionales. Este es un pequeño pero significativo cambio. El controvertido esfuerzo en materia de política exterior de las administraciones anteriores y la actual crisis económica ciertamente han debilitado la capacidad de los Estados Unidos de imponer su modelo sobre otras naciones, así que un modelo de proceso estilo europeo resulta ser una alternativa atractiva. Junto con otros países europeos, incluso la Gran Bretaña se está desprendiendo de aspectos en sus derechos soberanos (sobre todo en el ámbito legal), a fin de cumplir con la adhesión a la UE.

REVOLUCIÓN A NIVEL ADMINISTRATIVO: EL MODELO DE PROCESO EN LAS ACTIVIDADES COMERCIALES

No obstante, en varios países donde el modelo de proceso podría no estar de manera visible, el mismo proceso descentralizado se está estableciendo así mismo dentro de la forma en que las compañías operan y hacen negocio. Nuevos términos, tales como peering (organización de forma horizontal), están siendo acuñados para ayudar a explicar nuevas formas de organización.

Los Asesores de negocios Don Tapscott y Anthony D. Williams escribieron en coautoría Wikinomics: La Nueva Economía de las Multitudes Inteligentes. Escribieron, «A causa de los profundos cambios en la tecnología, demografía, comercio, economía y el mundo, nos estamos adentrando a una nueva era donde la gente participa en la economía como nunca antes. Esta nueva participación ha llegado a un punto clave donde las nuevas formas de colaboración masivas están cambiando los bienes y servicios, su invención, producción, comercialización, y distribución a nivel global». Mientras que el comercio acepta el nuevo proceso modelo de estructura organizativa, será solo cuestión de tiempo antes que las estructuras políticas sean influenciadas.

«Para gestionar la economía mundial;. . . para lograr el desarme integral y oportuno, la seguridad alimentaria y la paz; garantizar la protección del medio ambiente y regular la migración: de todo esto existe una necesidad urgente de una verdadera autoridad político mundial».

PAPA BENEDICTO XVI, CARIDAD EN LA VERDAD (ENCICLICA PAPAL, JULIO 2009)

En The Starfish and the Spider: The Unstoppable Power of Leaderless Organizations (El imparable Poder de las Organizaciones sin Líder), Ori Brafman y Rod A. Beckstrom audazmente afirman que «la descentralización ha permanecido dormida por miles de años. Sin embargo la llegada de Internet ha desatado esta fuerza, derribando a comercios tradicionales, alterando industrias enteras, afectando como nos relacionamos unos con otros, e influenciando al mundo de la política». En otras palabras, podríamos tener hoy una oportunidad única para de hecho materializar este ideal dormido por medio de la tecnología.

De esta manera parece ser que nuevas estructuras están siendo creadas dentro de ambos marcos político y económico a nivel mundial. ¿Traerá eventualmente este desarrollo una nueva forma de gobierno universal? ¿Será la paz universal el resultado final?

La tecnología está revolucionando sistemas de autoridad alrededor del mundo. La globalización e Internet demandan nuevos enfoques a los problemas viejos, incluyendo la paz mundial. El modelo proceso de gobierno que vemos en desarrollo podría convertirse en otro experimento de gobierno de la humanidad. Aunque el modelo tiene algunos riesgos muy problemáticos que incluyen la degeneración de límites morales y el retroceso a la tiranía. Debido a que sistemas en el pasado han fallado, estaría bueno sopesar las potenciales desventajas del proceso modelo de la manera como aplica a Europa (Vea Riesgo 1: El Dilema Moral y Riesgo 2: Vulnerabilidad a Tiranía).

UN VISTAZO A LAS ANTIGUAS ESTRUCTURAS HUMANAS

A medida que la historia universal se despliega y la humanidad continúa buscando la manera de lograr una paz verdadera, debemos considerar que Cristo vino a entregar las buenas nuevas del gobierno de Dios. Era un mensaje de gobierno mundial de clase diferente. Después que la humanidad haya agotado hasta ultima manera de gobernarse a sí mismos separados de Dios, Cristo dijo que regresaría a la tierra para establecer el gobierno de Dios sobre todas las naciones y pueblos, y que finalmente el mundo viviría en paz bajo la estructura de un gobierno benevolente.

Es una fascinante historia. Cuando se llevará a cabo nadie lo sabe con precisión, pero sucederá durante una época de crisis ocasionada por el hombre de tal magnitud como el mundo jamás la haya experimentado. La biblia habla de la clase de reinado humano que existirá antes del regreso de Jesucristo, y promete que el gobierno de Dios traerá la paz que la humanidad siempre ha eludido.