Y luego, ¿qué?

Hace 40 años Paul Ehrlich predijo que una floreciente población mundial sería nuestra perdición. Algunos miles de millones de personas después, es tentador pensar que casi hemos dejado atrás el problema de la sobrepoblación gracias a una mejor tecnología y prácticas agrícolas creativas, pero ¿no estaremos presionando demasiado a nuestro entorno?

A finales del siglo XVIII el economista Thomas Malthus predijo un posible desequilibrio entre la producción de alimentos y la población humana. «El poder de la población es infinitamente superior al de la tierra para la subsistencia del hombre», observó. A mediados del siglo XIX, esta lucha maltusiana por los recursos se convirtió en la pieza clave para la teoría de la selección natural de Carlos Darwin. Darwin creía que esta tensión entre las personas por conseguir alimento, pareja y espacio habitable era la que impulsaba el proceso de adaptación.

Hoy, el ecologista Paul Ehrlich propone otro tipo de adaptación: la evolución cultural. Ehrlich, académico con la distinción Bing en Estudios Poblacionales de la Universidad de Stanford y presidente de su Centro de Biología de la Conservación, se convirtió en el Malthus moderno luego de escribir The Population Bomb [La bomba de la población] en 1968. Como un profeta del Antiguo Testamento anunciando el inevitable fin, estableció la década de 1970 como el momento en que la creciente cifra de personas comenzaría a desmoronarse ante las condiciones de hambre mundial, y desde entonces ha sufrido la ira de sus críticos.

Y sus críticos tienen más de tres mil millones de razones para dudar de sus predicciones. En la actualidad, cuatro décadas más tarde, no sólo no hubo un colapso en la población, sino que los números casi se han duplicado de 3.5 a 6.75 mil millones. De hecho, en el ínter, millones han muerto por enfermedades y desnutrición como resultado de una mala administración de los alimentos y la manipulación gubernamental, pero no por la incapacidad de la producción agrícola para mantenerse a la par del crecimiento poblacional.

Aunque Ehrlich admite haberse equivocado en el tiempo, cree que la Revolución Verde que ha alimentado este crecimiento ha provocado más daños que beneficios. Con más seres humanos dependiendo de menos especies cultivadas (y éstas cada vez más enlazadas a fertilizantes sintéticos), la humanidad se encuentra día con día en una posición más precaria. A Ehrlich le preocupa que hayamos creado una creciente ilusión de afluencia mediante la explotación cada vez más complicada de los sistemas planetarios. Al borde del cambio climático, la disponibilidad del agua y el ambiente corrompido por la explotación humana, podríamos estar presionando a la naturaleza más allá de sus límites sustentables. «Y luego, ¿qué?», pregunta. No existe un rescate financiero para la bancarrota del ecosistema.

Dan Cloer, colaborador de Visión, platicó con Ehrlich acerca de su nuevo libro (The Dominant Animal [El animal dominante] escrito en colaboración con su esposa Anne (consulte nuestra reseña, en inglés)) y de cómo la «evolución cultural» nos podría ayudar a cambiar nuestra forma de vida antes de que la naturaleza lo haga por nosotros.

 

DC Las primeras fotografías de la Tierra apareciendo detrás de la luna tomadas desde el Apolo 8 en 1968 parecieron ser un momento decisivo para la comprensión y percepción ecológica.

PE Por eso estaba fascinado. Se podía discutir acerca de la delgada capa del área para la vida en el planeta hasta ponerse morado, pero recibir esa imagen fue increíblemente dramático. Esa fotografía nos mostraba nuestro pequeño lugar en el universo.

DC Escuché que dijo: “Aprecio mucho a las personas”. ¿Por qué sus críticos lo dudan?

PE Se debe en parte a que, bajo muchísimas circunstancias, he dicho que ya somos demasiados. He preguntado: «¿Se debería tener el número de hijos que se desee o se debería pensar en el tipo de mundo en el que ellos vivirán antes de tomar tal decisión?». ¿Es una decisión acerca de lo que se desea o acerca de lo mucho que se preocupa por sus hijos y sus nietos?

Algunas personas en verdad piensan que somos demasiados en el planeta y quisieran eliminar a la mayoría, pero ésa no es mi postura; eso es algo que afirman mis críticos. Hace 40 años, y quizá incluso hoy, a algunos les gustaría que la población de «otro» tipo de personas —con el color de piel «incorrecto», el sistema económico «incorrecto», el origen étnico «incorrecto», lo que usted quiera— se redujera. Ese punto de vista es totalmente inmoral y no lo comparto.

No puedo decir cuántas personas deberían existir, pero sí puedo afirmar que la amplia mayoría de los científicos que conozco piensa que si mantenemos este ritmo de crecimiento poblacional y siempre estamos consumiendo más, veremos un alza en el tipo de problemas que enfrentamos ahora mismo. Si Estados Unidos tuviera únicamente 140 millones de personas, el tema del cambio climático sería mucho menos urgente y nuestra necesidad de recursos como el petróleo sería menos crítica.

DC Usted comentó que «la economía humana es una filial totalmente controlada por los sistemas naturales de la tierra» y utiliza la frase «capital natural» en este contexto. ¿A qué se refiere?

PE Medimos con mucho cuidado todas nuestras otras formas de capital: inmobiliario, financiero, humano, etc.; no obstante, los científicos apenas comienzan a medir el capital natural, los elementos de la naturaleza que nos abastecen con un flujo de bienes y servicios cruciales que normalmente no aparecen en las estadísticas económicas.

Por ejemplo, en todo el planeta se está destruyendo a los mantos acuíferos que nos abastecen de agua limpia y potable. Los suelos enriquecidos son una forma de capital natural; están formados por sistemas naturales y tendemos a acabar con ellos rápidamente. Los depredadores, en especial los insectos que controlan las plagas que atacan nuestros cultivos, también forman parte del capital natural. Si no los tuviéramos, no sería posible proteger nuestros cultivos sólo con sustancias químicas; nos envenenaríamos a nosotros mismos. Los polinizadores son parte de nuestro capital natural. El valor de los insectos que polinizan los cultivos estadounidenses es de al menos 20 mil millones de dólares al año, y sin ellos nuestra dieta sería más pobre debido a que muchos de nuestros cultivos dependen de la polinización animal.

«Los países no deberían afirmar que su producto interno bruto va en aumento cuando se está destruyendo su capital natural para impulsar ese crecimiento».

Los países no deberían afirmar que su producto interno bruto (PIB) va en aumento cuando se está destruyendo su capital natural para impulsar ese crecimiento. Por ejemplo, es muy común que los países destruyan sus bosques y exporten madera, o que extraigan el petróleo tan rápido como pueden, sin tomar en cuenta en su economía la depreciación de su capital natural.

DC Sin embargo, muchos de estos materiales se consideran recursos renovables. En The Dominant Animal parece afirmar que su preocupación actual es que las demandas de recursos de la población humana en expansión podrían provocar un colapso en nuestros sistemas naturales de sustento para la vida.

PE Las formas de capital natural más importantes en realidad son renovables, pero las estamos haciendo no renovables. Los mantos acuíferos del subsuelo se recargan de manera natural y se podría extraer agua de ellos para siempre si el clima no cambia, pero si el agua se extrae demasiado rápido, la roca podría colapsar y no se podría recargar. O se podría introducir agua salada en ellos y no se podrían recargar. O, como sucede en muchas partes del mundo, incluyendo a los Estados Unidos, los químicos tóxicos se están filtrando en ellos y no se pueden eliminar sin pagar costos inasequibles.

En China, los mantos acuíferos están tan explotados que es el único país pobre que conozco donde se puede beber un vaso de agua sin temor debido a que los chinos hierven hasta la última gota para hacerla potable. Una razón por la cual su lluvia es tan ácida es por la continua quema de carbón para hervir al agua.

«No cabe duda de que manejamos el sistema agrícola de una manera insostenible».

Los suelos se renuevan en una escala de tiempo de centímetros cada 100 años y en algunas áreas nos estamos deshaciendo de ellos en centímetros cada año. La biodiversidad, que incluye a los polinizadores y controles de plagas, es otro recurso renovable que estamos sobreexplotando. No cabe duda de que manejamos el sistema agrícola de una manera insostenible.

Así que estamos utilizando capital natural básicamente renovable y lo estamos volviendo no renovable. En general, los recursos no renovables como el petróleo y el carbón, que sólo se pueden reemplazar en una escala de tiempo de millones de años, no son el problema principal. Es la presión sobre los «renovables» la que podría provocar que el sistema se desmorone.

DC ¿Es razonable esperar que la tecnología del futuro sea una salvación ecológica? ¿Cuál es su opinión respecto a la tecnología?

PE No podemos simplemente deshacernos de la tecnología. Nos podría ayudar a resolver muchos problemas (y ya lo ha hecho), pero, según puedo observar, los problemas se generan con mayor rapidez de la que se solucionan. No podemos confiarnos en que la tecnología sacará un conejo del sombrero en cada ocasión porque los conejos siempre acaban dejando un rastro de suciedad. Los freones y los CFC parecían una muy buena solución al problema de los refrigerantes venenosos durante alrededor de 50 años. Siempre existe la necesidad de ser cautelosos. Somos ya demasiados como para regresar a la caza y la recolección. De hecho, la tecnología está subutilizada. La norma es comprar focos baratos y no focos duraderos y más eficaces, pero más caros al principio. Esto se debe a que la mayoría de las personas piensa que no pueden costearlos desde un principio.

DC Algunos argumentan que deberíamos utilizar la energía que tenemos hoy a la mano para desarrollar un mundo próspero para todos, y que, por decir algo, las nuevas tecnologías que surjan de este proceso podrán limpiar el desorden.

PE Hoy mismo están aumentando los niveles de gases invernadero. Y luego, ¿qué? La comunidad científica no sabe con certeza si será catastrófico no regresar a las 350 partes por millón de dióxido de carbono en la atmósfera o si podemos llegar a las 400 o 450 sin acabar con la civilización. Nuestro camino actual nos llevará más allá. Es muy probable que hayamos cambiado los patrones de precipitación de todo el planeta, y seguirán cambiando casi continuamente durante al menos los próximos 800 años. Algunos lugares estarán más secos y otros estarán más húmedos de una manera impredecible.

No es simplemente cuestión de cambiar de mano en el juego de cartas para que, a manera de ejemplo, Rusia tenga suerte y su temperatura sea más cálida. En todo el mundo tenemos una infraestructura basada fundamentalmente en los actuales patrones de precipitación o en los glaciares de hoy. Nuestro sistema agrícola depende por completo de las corrientes de agua, y éstas cambiarán continuamente.

DC Antes se podía pagar para escapar del problema, pero no hay comunidades aisladas contra estos cambios.

PE La idea de que podemos vivir por encima de la contaminación del aire si tenemos el dinero suficiente no funciona si no hay a dónde subir. Es importante preguntarnos: «¿Qué tipo de mundo queremos? ¿Para qué sirven las personas?». Aunque el PIB se ha duplicado y vuelto a duplicar en Estados Unidos y Japón, la satisfacción humana no ha incrementado. Antes de decidir cómo gobernar el mundo deberíamos decidir —no como científicos, sino a nivel general— cómo debemos vivir, luego podremos hablar de la mejor manera de lograrlo.

Podríamos sustentar a 12 mil millones de personas viviendo «como gallinas enjauladas» —es decir, si comemos lo mínimo, minimizamos el resto del consumo y nos desplazamos muy poco—, pero si queremos vivir como en Beverly Hills, entonces podríamos sustentar a mil millones. No hemos decidido aún lo que deseamos hacer como seres humanos, y eso es lamentable.

DC Mientras tanto, conforme nos enfrentamos a la cuestión poblacional, usted también cree que tendemos a ignorar por completo a la biósfera.

PE Nos hemos vuelto tan numerosos y tan dominantes que dejar las cosas como están no va a funcionar. Todavía no sabemos si, después de sobrepasar el pico de los 9 mil millones, podremos sobrevivir como una civilización por la cual nos preocupemos. Este pico poblacional podría significar dos o tres veces nuestro consumo actual de energía. Observemos todos los problemas del planeta hoy, incluyendo la guerra por los recursos, y luego intentemos imaginar sustentar por un rato algo mayor en el futuro. No sabemos si los ecosistemas podrán soportarlo. Estamos en la parte alta de la novena entrada y la humanidad está ponchando a la naturaleza, pero debemos recordar que la naturaleza tiene su turno al bate hasta el final. No tememos que la población crezca infinitamente; la detendremos nosotros ajustando las tasas de natalidad, o la detendrá la naturaleza ajustando las de mortalidad. Mi sistema ético me dice que debemos evitar esto último. No deseamos resolver el problema de la población dejando que miles de millones de personas mueran en la miseria.

«No tememos que la población crezca infinitamente; la detendremos nosotros ajustando las tasas de natalidad, o la detendrá la naturaleza ajustando las de mortalidad».

DC En One With Nineveh [Uno con Nínive] escribió que necesitamos purgar a la sociedad de «actitudes anticuadas que estorban tanto a los esfuerzos en busca de soluciones cooperativas a los problemas del consumo, el crecimiento poblacional, el poder y la igualdad». ¿A qué se refiere con «actitudes anticuadas»?

PE Cuando digo «anticuadas» me refiero a algo que ahora sabemos que no encaja con nuestro entorno actual. «No importa cuántas personas existan» es una declaración anticuada. Tener el número de hijos que podamos mantener es una percepción anticuada. Si puedes mantener muchos hijos, entonces es probable que seas una persona pudiente. Así que esos hijos también serán grandes consumidores. ¿Qué sucederá con sus nietos cuando el consumo de sus hijos genere un entorno en el que sea imposible vivir?

O tomemos en cuenta las perforaciones para el petróleo. La idea de resolver un problema energético con perforaciones en busca de más petróleo es anticuada debido a que ahora sabemos más que suficiente como para comprender que no deberíamos obtener nuestra energía de ese modo. El escenario de «hacer negocios como siempre» nos está llevando por el caño.

Estas cosas no son triviales. En mi opinión, suponer que todo estará bien es una actitud anticuada. Debemos observar atentamente estas cosas y decidir lo que deseamos hacer, cuáles son las oportunidades que queremos aprovechar. ¿Cuáles son las mejores decisiones para la sociedad? La ciencia no da respuestas, sino sugerencias. Gastamos n trillones de dólares pensando en la ínfima posibilidad de que los rusos lanzaran un ataque terrestre en Europa durante la Guerra Fría. Existe por lo menos un 20% de probabilidades de que el cambio climático amenace a nuestra civilización. ¿Cuánto sería razonable gastar ahora?

Si deseamos que las personas cooperen para ayudar a salvar el medio ambiente y producir un mundo sano, tenemos que alimentarlas lo suficiente para que sus cerebros sigan trabajando sin que se preocupen todo el tiempo por dónde obtendrán la próxima comida. Una reseña de nuestro nuevo libro señalaba que «los Ehrlich no comprenden que con cada nuevo bebé llega un cerebro para ayudar a resolver problemas». Eso es tonto porque el sólo producir un cerebro no ayudará a resolver nuestros problemas. Ese cerebro se debe alimentar y educar adecuadamente antes de que pueda resolver problemas. No nos estamos quedando cortos en el total de cerebros, estamos desperdiciando los cerebros de miles de millones de personas al no brindarles una dieta y educación adecuadas.

Disminuir la población mundial a 2 mil millones podría no ser el número adecuado, pero sabemos que ese número está debajo de los 6.7 mil millones. Es posible que la humanidad sobrepase los 9 mil millones. Mi suposición —y éste es mi punto de vista, no el de la ciencia— es que el número óptimo le daría a la gente el mayor número de opciones para lo que deseen: suficiente para que existan grandes ciudades y ópera, y lo necesario para que quienes deseen vivir en lugares desiertos puedan hacerlo. Tomando en cuenta la tecnología moderna, obtuvimos un resultado de entre 1.5 y 2 mil millones, cerca del número de personas que había cuando nací (y ya existían grandes ciudades y muchos lugares desiertos).

DC Usted afirmó que «la humanidad cuenta con las herramientas para acelerar la evolución cultural al punto en que los patrones que tardaron miles de años en desarrollarse se pueden alterar en décadas». ¿En qué consiste la evolución cultural?

PE Cuando la mayoría de la gente piensa en la evolución se refiere a la evolución biológica: cambios en la información genética humana a través de la selección, mutación, desplazamiento y migración. La razón por la cual somos el animal dominante es porque hemos adquirido tanta cultura, tanta información no genética almacenada en nuestros cerebros, en computadoras, en nuestros edificios y en otros artefactos. Las bibliotecas contienen mucha más información cultural que la información genética contenida en una célula.

En los seres humanos el cambio genético es realmente lento debido a nuestro largo periodo generacional. No vamos a cambiar genéticamente nuestro comportamiento en los próximos 100 años, incluso con una selección increíblemente marcada. La evolución cultural puede ser mucho más veloz. La cantidad de información, la dirección y velocidad de transmisión, y el mecanismo de transmisión son todos distintos. Estamos intentando comprender las reglas de la transmisión y cómo cambiarlas de la misma manera en que los biólogos lo han logrado con la genética. La cultura es un sistema mucho más complicado.

Dedicaré el resto de mi carrera, ya sean 15 minutos o 15 años, a tratar de averiguar cómo se pueden cambiar las normas sin una dictadura. En otras palabras, ¿cuáles son las manivelas? ¿Cómo se logran los cambios en las normas?

DC Si la directriz biológica es reproducirse, y todas las poblaciones tienen la capacidad de crecer de manera exponencial, ¿está sugiriendo que debemos tomar una decisión cultural para superar nuestra genética?

PE Así es. Si para algo se nos programó es para reproducirnos más que nuestros congéneres. La evolución genética no funcionaría sin esa programación. Cuando la vida era azarosa y las tasas de mortalidad eran altas, la cuestión era si se podían mantener las tasas de natalidad lo suficientemente altas como para evitar la extinción; sin embargo, podemos superar nuestra programación. Varias culturas, especialmente los habitantes de islas, han encontrado formas de mantener la medida poblacional dentro de sus límites. Si no se encuentra en una lisa, siempre se puede invadir el territorio de otros, pero en una isla, o se controla el tamaño poblacional o se controlará por sí mismo.

DC Jared Diamond escribe de culturas que lograron sustentarse a sí mismas en pequeños lugares y controlaron sus poblaciones mediante el infanticidio. ¿Necesitamos tomar esa dirección? ¿El aborto es un buen método de control natal?

PE No. El aborto debería estar disponible para quien lo necesite, pero un buen sistema de control natal debería convertirlo en un suceso muy raro. Con un buen control de la natalidad, podría desaparecer. Mi postura ética es la siguiente: debemos hacer todo lo culturalmente posible para que todos tengan una vida adecuada, una dieta adecuada, y así sucesivamente, y mantener bajas las tasas de mortalidad, mientras intentamos ajustar culturalmente las tasas de natalidad en el punto adecuado, para que todos puedan llevar este modo de vida.

DC El módulo Phoenix en Marte está buscando señales de un entorno habitable. ¿Piensa que este tipo de investigación nos ayuda a apreciar cuán habitable es la Tierra como la fotografía tomada hace 40 años?

PE Eso espero. Estoy a favor de ampliar los horizontes humanos. Somos una especie curiosa y deseamos entender cuanto podamos del universo. Es importante emplear parte de nuestro tiempo y recursos en la exploración. Cuando se publicó The Population Bomb ya se sostenían pláticas para poblar Marte. Ahora que hemos visto el planeta, no son muchos los que se están formando para viajar allá.

«Cuando se publicó The Population Bomb ya se sostenían pláticas para poblar Marte. Ahora que hemos visto el planeta, no son muchos los que se están formando para viajar allá».

DC Una vez vi frente a la Casa Blanca un afiche negro con una pequeña Tierra azul dibujada en el centro y debajo de ella la palabra «Realidad» escrita a mano. La Tierra es en sí nada más que una isla, ¿cierto?

PE Es verdad. A menudo he dicho que si vemos la famosa curva en forma de J en el incremento de la población humana, se asemeja mucho a la curva de crecimiento que tendría una hembra de la mosca de la fruta sobre una pila de plátanos. Por supuesto, cuando se consuman todos los plátanos, las hembras se dispersarán, encontrarán otra pila de plátanos y repetirán el ciclo. Desgraciadamente, la Tierra es nuestra única pila de plátanos.