Apoyo práctico para quienes estén de duelo
Puede que instintivamente sepamos que apoyar a alguien en su duelo requiere paciencia, presencia y comprender que cada persona vive el duelo de manera diferente.
A medida que los neurocientíficos estudian por qué esto es así, sus descubrimientos nos ayudan a comprender qué ocurre en el cerebro durante el duelo. En esencia —nos dicen—, se trata de un proceso de aprendizaje complejo. Nuestro cerebro construye mapas de realidad virtual de nuestro mundo personal, lo cual incluye mapas de dónde están nuestros seres queridos (aquellos con quienes tenemos vínculos afectivos) y de quiénes son para nosotros (la naturaleza de esos vínculos). Cuando experimentamos la pérdida de un ser querido, tenemos que aprender a navegar por nuestro nuevo mundo con un mapa antiguo, y hacerlo sin ese ser querido que de otro modo habría sido parte fundamental de nuestra red de apoyo. No hay un plazo específico para este proceso de aprendizaje; el estrés que supone para nuestro cerebro afecta nuestra capacidad para manejar otras tensiones cotidianas, y lo hace de manera diferente en cada persona.
Es inevitable que, en algún momento, todos nos encontremos con amigos y miembros de la comunidad que están pasando por una pérdida así o que nosotros mismos la experimentemos. De ahí que a todos nos vendría bien tener en cuenta algunos enfoques prácticos para acompañar a quienes se enfrentan al dolor de la pérdida de un ser querido.
Apoyo general para adultos
Manténgase presente sin intentar «arreglar» el dolor de la otra persona. A veces, lo más útil es simplemente sentarse junto a alguien en su tristeza. Evite frases hechas como «Todo sucede por una razón» o «Ya no está sufriendo», ya que a menudo se perciben como despectivas, aun cuando se digan con buena intención.
En vez de decir «Avísame si necesitas algo», ofrezca ayuda específica: «Te traeré la cena el domingo» o «¿Puedo traerte alimentos esta semana?». Las personas en duelo a menudo no pueden identificar lo que necesitan o tal vez se sientan demasiado abrumadas para pedirlo.
Recuerde fechas importantes como aniversarios, cumpleaños o días festivos. Acérquese a ellas en estos días difíciles; su gesto demostrará que recuerda al ser querido de la persona afligida y que comprende el dolor que ella sigue sintiendo. Si tiene buenos recuerdos de la persona fallecida, compártalos. No tema que mencionar su nombre cause dolor o anime de alguna manera a su familiar o amigo a sumirse en la tristeza.
Escuche más de lo que hable. Deje que sea la persona en duelo quien comparta recuerdos, exprese emociones difíciles o se quede en silencio. Siga su ejemplo en cuanto a si quiere hablar de su pérdida o prefiere distraerse. Si usted ha pasado por un duelo, coméntelo brevemente y solo cuando su experiencia apoye y normalice la de la persona ahora en duelo. Reconozca que habrá diferencias. No utilice su experiencia para contrastarla con la de ella ni le aconseje con respecto a cómo sobreponerse.
Apoyar a los niños en el duelo
Utilice un lenguaje claro y sincero, acorde con la edad de los niños. Evite eufemismos como «Se fueron a dormir para siempre» o «Pasaron a mejor vida», que pueden crear confusión o nuevos temores. Los niños pequeños necesitan explicaciones concretas que puedan entender. Deles la oportunidad de hacer preguntas aclaratorias. Esto le ayudará a decidir hasta qué punto están preparados para comprender la situación.
Mantenga las rutinas en la medida de lo posible, pero sea flexible cuando el dolor los abrume. Es cierto que la estructura puede darles seguridad durante una etapa que, de otro modo, sería inestable, pero no los excluya de los momentos en familia ni de los rituales de despedida, ni de los funerales. Es posible que los niños necesiten más paciencia para con sus comportamientos o emociones, pero es bueno que vean a los adultos dando ejemplo con sus conductas con respecto al duelo. También puede ser alentador para los adultos que están de duelo estar rodeados de niños.
Anime a los niños a expresar su dolor a través del arte, el juego o la narración de historias cuando les resulte demasiado difícil expresarlo con palabras. Los niños suelen procesar el dolor de forma diferente de la de los adultos y pueden parecer inconscientes de su pérdida en un momento dado, pero devastados al siguiente.
Responda a sus preguntas con sinceridad, incluso cuando sean difíciles, y tranquilíceles en lo que respecta a su seguridad y cuidados. No pasa nada por decir «no lo sé» a algunas preguntas sobre la muerte y lo que ocurre después de la vida.
Consideraciones para todos
Vale la pena reiterar que el duelo no sigue una línea temporal ni etapas. Aun cuando alguien parezca haberse recuperado, puede volver a tener días difíciles, quizás meses o años más tarde. Manténgase en contacto mucho después de que los demás se hayan olvidado del asunto y tenga en cuenta que aun las personas más resilientes se verán afectadas de manera permanente por los cambios en sus vidas causados por la pérdida. El crecimiento que se produce después de un trauma y una pérdida no niega el dolor.
Cuide también sus propias necesidades emocionales. Apoyar a alguien en su duelo puede ser emocionalmente agotador, y usted será más útil si maneja su propio estrés y busca apoyo siempre que lo necesite.