Acerca de la Abolición de la Esclavitud (nuevamente)

Kevin Bales es presidente de la organización Free the Slaves (Liberen a los Esclavos) con sede en Washington, D.C., y profesor de sociología de la Universidad Roehampton en Londres. Considerado como el experto más destacado del mundo sobre esclavitud contemporánea, su libro Disposable People: New Slavery in the Global Economy [Gente desechable: La nueva esclavitud en la economía global] se ha convertido en un reconocido manual sobre el tema.

Bales se ha dedicado a combatir lo que él denomina «el lado impasible y terrible de la ignorancia y la gélida apatía del público ante el grupo de unos 27 millones de esclavos en el mundo». En esta entrevista con el colaborador de Vision, Bill Butler, el autor habla de las causas de la esclavitud moderna y comparte sus ideas para atacarla.

 

BB ¿Qué fue lo que despertó su interés en el desarrollo moderno de la trata de personas y la esclavitud?

KB Cuando era niño varias cosas me ayudaron a entender cuestiones respecto a la raza, la justicia social y la realidad de la discriminación, incluyendo la clase de moral social que mis padres me enseñaron, y esto me condujo a trabajar con frecuencia en lo que tuviera que ver con los derechos humanos. Pero no fue sino hasta principios de la década de los noventa que estuve expuesto a algunas de las actividades de grupos como Anti-Slavery International (Anti-Esclavitud Internacional). Me encontraba viviendo en Inglaterra y en un evento público tomé un folleto donde comencé a leer que hoy en día existen millones de personas en la esclavitud. Esto realmente me sorprendió y despertó mi curiosidad intelectual y de justicia social.

BB ¿Con cuántos esclavos, antiguos esclavos, dueños de esclavos y oficiales del gobierno ha hablado para reunir información sobre este tema?

KB Seguramente con cientos de ellos; nunca he pensado en contarlos. No he hablado con muchos dueños de esclavos. Ellos son un grupo reservado y realmente no desean hablar. Pero en ocasiones he llegado a hablar con docenas de políticos y oficiales del gobierno en un solo día.

BB En relación con la trata de personas, ¿cuál es el punto más importante que le gustaría comunicar al público?

KB Bueno, uno de los puntos clave es que no necesariamente hablo de la trata de personas. La trata es un proceso por el cual las personas terminan en la esclavitud y en este momento está atrayendo mucho la atención, pero sólo es una pequeña parte del panorama global de la esclavitud. Nuestro mejor cálculo, el cual proviene de la Organización Internacional del Trabajo, es que hay cerca de 2.4 millones de personas en el mundo que se encuentran en situaciones de esclavitud después de haber sido víctimas de la trata, lo cual es un poco menos de 10% de las personas en esclavitud. La mayoría de los esclavos son lo que podríamos denominar «esclavos sedentarios», aquéllos que no han sido trasladados de un lugar a otro. Debido a que la trata de personas ha atraído tanta atención en los Estados Unidos, mucha gente la ha percibido incorrectamente y afirma que la esclavitud es una parte de la trata; no obstante, la trata de personas es sólo un proceso por el cual uno lleva a alguien a la esclavitud. Pero lo más importante que intento ayudar a la gente a entender es que aunque existen muchas malas noticias sobre la esclavitud, también las hay buenas: estamos viviendo en un momento en la historia, quizá por primera vez en la historia de la humanidad, en donde es posible lograr una significativa erradicación de la esclavitud.

BB ¿Señala este mismo punto a los gobiernos?

«Pienso que algunas veces es difícil para los gobiernos responder ante cuestiones relacionadas con la esclavitud debido a que los esclavos no votan».

KB Oh, por supuesto; pero pienso que algunas veces es difícil para los gobiernos responder ante cuestiones relacionadas con la esclavitud debido a que los esclavos no votan. No hay un solo distrito electoral que esté causando revuelo por la esclavitud —al menos no aún. De cualquier modo, creo que cuando las comunidades religiosas comienzan a darse cuenta de su papel, tal como lo hicieron en movimientos anteriores contra la esclavitud, los políticos le prestarán más atención. Asimismo los políticos, como miembros del público, tienden a ver la esclavitud mundial como una clase de problema insuperable. Debido a que se trata de un problema de antaño piensan que siempre estará con nosotros. Sin embargo, la analogía es un poco más parecida al caso de la polio: llegó un momento en el que la polio se redujo a una pequeña proporción de lo que alguna vez fue. Considero que también nos encontramos en ese punto con la esclavitud. Una vez que entiendan que la posibilidad esta ahí y que la demanda de recursos no es tan grande como podrían suponer, entonces los políticos empezarán a pensar en su legado y les agradará la idea de hacer un buen trabajo contra la esclavitud.

BB ¿La esclavitud y la trata de personas se deben en gran parte a una cuestión de oferta y demanda?

KB En parte, sí. Por ahora la oferta de gente que puede ser esclavizada supera por mucho a la demanda. Lo que siempre ha movido a la esclavitud es la codicia. Aunque pensemos en ella como una terrible violación a los derechos humanos y como una forma de explotación moralmente terrible y violenta, la clave de la esclavitud es la economía. Las personas no esclavizan a otros para ser crueles con ellos, lo hacen para obtener un beneficio. Éste ha sido un negocio desde el comienzo de los tiempos y es ahí donde se debe atacar para llevarla a su fin. Un camino es buscar los puntos de intervención en un proceso económico que hace posible que alguien obtenga un beneficio de un esclavo.

«Las personas no esclavizan a otros para ser crueles con ellos, lo hacen para obtener un beneficio. Éste ha sido un negocio desde el comienzo de los tiempo».

BB Dada la naturaleza extremadamente compleja de la esclavitud y la trata de personas, ¿qué es más importante: una acción local en el país que los envía y en el que los recibe, o la cooperación internacional entre las naciones?

KB Bueno, la cooperación internacional es muy importante, pero no debemos olvidar que estamos hablando de la trata de personas y para un caso así no es necesario cruzar una frontera; puede darse también a nivel nacional. Lo más importante es lo que pasa en la base del problema, en donde las situaciones crean una vulnerabilidad para verse atraídos, engañados, embaucados, confundidos o secuestrados de forma violenta y luego traficados. A propósito, considero que la parte violenta es poco común en estos casos.

La mayoría de las personas son víctimas de la trata porque esperan hacer algo bueno, generalmente para sus familias, como viajar para trabajar y conseguir un empleo. Es en ese nivel en donde debemos limitar la demanda. Es cierto que debemos aumentar la conciencia pública sobre las clases de engaños que utilizan los traficantes, pero también debemos abordar los problemas fundamentales en la comunidad que hacen que la gente esté dispuesta a considerar lo que saben que es una oferta bastante peligrosa. Por lo general tiene que ver con la desesperación económica.

BB ¿Los recursos se deben asignar principalmente al establecimiento de una política de gobierno o a la educación pública?

KB Bueno, ésa es una pregunta difícil, porque cada caso de trata de personas puede ser muy diferente. Lo que más se necesitaría en un país de origen y de destino podría ser la educación, mientras que en otro lugar sería la política de gobierno.

Japón ha tenido un terrible problema con la trata de personas al interior del país y, tristemente, este problema ha estado apoyado por algunas grandes lagunas en la política gubernamental, las cuales han sido muy difíciles de eliminar, hasta el punto en que estuvieron repartiendo hasta 100,000 «visas para artistas» al año. Esto fue un eufemismo para las mujeres jóvenes que fueron traídas de Filipinas y de otros países del sureste asiático, quienes terminaron bajo el control de delincuentes y fueron forzadas a prostituirse. Pudieron haber eliminado esa laguna administrativa mucho antes. Ése era un lugar en donde la política gubernamental hubiera hecho una enorme diferencia, porque Japón es una isla, no existe una frontera libre y sencilla, por lo que no puedes ingresar gente ahí solo porque sí.

En otras situaciones se relaciona más con la educación. En los Estados Unidos, en donde la frontera es mucho muy permeable, con frecuencia sucede que a las personas llevadas allí se les ha prometido un trabajo que no existe y terminan en la esclavitud. Están trabajando en una laguna de conocimientos, lo que algunas veces puede resultar mortal para ellos.

BB ¿Hasta qué punto diría usted que la pobreza y la desesperación, a diferencia de la oferta y la demanda, influyen en toda esta cuestión?

KB Bueno, no se puede separar la pobreza de la oferta y la demanda, pero de muchas maneras tampoco se trata de ninguna de las dos; es una cuestión de vulnerabilidad. La vulnerabilidad se determina en parte por los altos niveles de pobreza, pero el ser muy pobre no es garantía de que terminarás siendo víctima de la trata de personas. Ciertamente, la pobreza crea la situación en donde la desesperación y la desesperanza pueden llevar a una disposición para aceptar cualquier cosa que te saque de tu situación o para conseguir comida para tus hijos o medicamentos para tu esposa enferma. Por lo tanto, en cierta forma la pobreza alimenta la oferta de personas que pueden ser esclavizadas.

El factor más poderoso para predecir si alguien será traficado o no fuera de un país es el nivel de corrupción existente en ese país. Así, aunque vivan en la pobreza, si se cuenta con un marco jurídico que protege tanto a los pobres como a los ricos, será muy difícil engañar y abusar de esa gente. Sin embargo, muchos de los países más pobres son también los más corruptos. Si la policía se hace de la vista gorda o acepta sobornos, entonces los delincuentes podrán hacer lo que quieran tanto para engañar como para tentar a la gente y tomar el control sobre ellos de una forma violenta y así esclavizarlos. Todo está relacionado: la pobreza alimenta a la oferta y la corrupción abre la puerta a la explotación.

BB ¿Entonces la corrupción es la gran causa del problema?

KB Francamente, no me gustaría decir que hay una gran causa. Se pueden clasificar, pero ninguna de ellas es la causa absoluta y elimina a todas las demás. La corrupción es la número uno, la pobreza es la número dos y lo que genera una intranquilidad social y conflicto en los países es la número tres. La mayoría de las veces no habrá corrupción a menos que exista la pobreza y el conflicto y la intranquilidad que la respaldan. Esto se puede ver especialmente en países como Bosnia. Cuando Yugoslavia se dividió y el estado de derecho se vino abajo, muchos de nosotros quedamos asombrados por la increíble velocidad a la que proliferaron la esclavitud, la trata de personas e inclusive la venta de seres humanos en subastas. Se podría decir que el lunes se vino abajo la ley y para el martes ya había esclavitud.

BB No solamente la corrupción es endémica en muchos países, sino que usted presenta una matriz de otros problemas complejos: sistemas de castas, historia, tradiciones profundamente arraigadas, religión, etc. Entonces, ¿cómo pueden las organizaciones no gubernamentales esperar que alguna vez se erradique o siquiera se reduzca de manera considerable la esclavitud?

KB Bueno, tengo que decir que algunas veces todo esto también me parece una tarea enorme, pero si retrocedemos un poco y lo consideramos a largo plazo, empieza a tornarse mucho más posible. No tenemos que mirar mucho hacia atrás a un Estados Unidos que estaba totalmente podrido con la corrupción gubernamental —el periodo anterior y posterior a la Guerra Civil. Todas las ciudades estaban gobernadas por una organización delictiva, la corrupción llegaba hasta el nivel más alto del congreso, los escaños estaban a la venta en el congreso y el senado, y así sucesivamente. La corrupción atravesaba el país como los orificios de un queso suizo. La esclavitud era considerada tanto moralmente aceptable como progresista, y era parte no sólo de la legislación sino también de la constitución.

Ahora considere eso y sitúelo en la época actual. Hoy en día ni siquiera podrá encontrar un país en donde la esclavitud sea parte de su constitución. La verdad es que hay áreas en donde abunda la corrupción, y también es verdad que la codicia es lo que motiva a las personas, pero existen formas de legislar contra la codicia. El hecho es que en muchos países la esclavitud alguna vez fue común y aceptable, y hemos logrado un enorme cambio desde entonces. En 2007 celebramos el bicentenario del fin de la trata de esclavos en el Imperio Británico, el primer gran paso en el primer movimiento contra la esclavitud, que había surgido alrededor de 20 años antes de que obtuviéramos ese primer gran logro.

Si pensamos por un momento como historiadores no debemos sentirnos intimidados por la magnitud del problema. Tenemos que estar entusiasmados por la velocidad real del cambio y por las posibilidades que tenemos ante nosotros. Si cualquiera de nosotros hubiera vivido alrededor de 200 años atrás y hubiera dicho: «Imaginemos un mundo donde la esclavitud se esté extinguiendo, en donde sea el más bajo porcentaje de la población del mundo en la historia humana, donde no constituya ninguna parte de la economía de un gobierno o de cualquier industria, en donde entre 95% y 99% de la población mundial considere que debe erradicarse», la gente hubiera dicho que son sólo sueños… y sin embargo nos encontramos en este momento en el tiempo.

BB Los fondos de ahorro para el retiro y los fondos de inversión pueden comprar acciones en compañías que son propiedad o son operadas por dueños de esclavos en varias naciones, y muchos de los productos que compramos tienen partes hechas por las manos de esclavos. ¿Cuál es la responsabilidad personal de un individuo al beneficiarse de cualquier grado de esclavitud?

«Hay mucho que podemos hacer, pero esto necesita un poco más de explicación porque, a diferencia del pasado, en la actualidad ningún producto está hecho principalmente por el trabajo de esclavos».

KB Hay mucho que podemos hacer, pero esto necesita un poco más de explicación porque, a diferencia del pasado, en la actualidad ningún producto está hecho principalmente por el trabajo de esclavos. Sí, existe el trabajo de esclavos en productos como el cacao, el chocolate, el azúcar, el café, el té, los minerales utilizados en nuestros teléfonos celulares y computadoras, el algodón… y la lista continúa. Pero el porcentaje total del trabajo de esclavos que se utiliza en cualquiera de estos productos es muy bajo, menos de 1% o 2%, y quizá nunca excederá de 3%. Ahora, esto crea una situación muy diferente a la que existía en el pasado, en donde, por ejemplo, enormes franjas de esclavos en el mundo producían algodón. Entonces, ello significa que tenemos que pensar con mucho cuidado. Podríamos estar invirtiendo, a través de nuestros fondos de inversión, en algunas compañías que para su producción se benefician de una pequeña proporción del trabajo de esclavos, pero es difícil para ellos erradicar a esa pequeña proporción o determinar en dónde se encuentra esa pequeña proporción debido a que se trata de una fracción sumamente pequeña.

Tenemos, por ejemplo, el caso del algodón. Cualquiera de nosotros puede usar una camisa de algodón que tenga varias hebras de hilo fabricadas con el trabajo de esclavos. Es importante que entendamos que la culpabilidad por esa camisa corresponde a toda la cadena de producción, no sólo al vendedor (minorista o mayorista) o al productor, sino a todos los que están detrás de ellos. Como consumidores podemos llegar a pensar que si voy a usar o vender esta camisa, tengo que asumir parte de la responsabilidad relacionada con la forma en que fue hecha, pero el lugar de donde debemos erradicar la esclavitud de ese algodón no es en el centro comercial de la ciudad, sino en la granja en donde se utiliza a los esclavos. Ningún boicot que perjudique al 99% de los granjeros que trabajan sin el uso de esclavos va a ayudar a detener a ese granjero restante que sí los utiliza. Por ello debemos abordar el problema en donde en realidad yace, no solamente en donde lo enfrentamos.

«El lugar de donde debemos erradicar la esclavitud de ese algodón no es en el centro comercial de la ciudad, sino en la granja en donde se utiliza a los esclavos».

Nos encontramos en la cuarta mayor campaña contra la esclavitud en la historia de la humanidad. Lo que resulta destacable es que esta campaña tiene una enorme oportunidad de éxito en términos de la erradicación mundial. No creo que alguna vez podamos terminar con la esclavitud a 100%, pero considero que podemos reducirla a 2% de lo que hoy representa. Y sé que si estamos dispuestos a ganar esta partida es crucial contar con una base moral, con un núcleo de moralidad.