«Dar al cultivar»
La agricultora urbana Joni Albers habla sobre un enfoque más sostenible para el cultivo de alimentos
Las empresas —con su enfoque constante en los resultados económicos— suelen valorar la cantidad por encima de la calidad. Cuando se trata de nuestros alimentos, los consumidores pagamos el precio de ese enfoque cortoplacista.
Joni Albers creció en la zona rural de Kansas, donde la agricultura era un estilo de vida. La temprana influencia de sus abuelos, que se dedicaban a la ganadería lechera, la ayudó a convertirse en lo que ella denomina «pastora de la tierra». Su abuela la inscribió en la organización de desarrollo juvenil 4-H cuando tenía seis años; y su madre la ayudó a crear su primer huerto, en el que produjo judías verdes galardonadas ese mismo año. Según Albers, aquella experiencia de aprendizaje práctico fue fundamental para lo que ha logrado hasta hoy.
A pocos años de haber obtenido su licenciatura en Colorado, Albers se mudó a Nueva York, donde buena parte de su trabajo se centró en la tecnología y los medios digitales. Pero en la Gran Manzana no había espacio para dedicarse a la jardinería. Así que, tras doce años allí, se trasladó a los alrededores de Los Ángeles, donde, al encontrar un prometedor terreno de medio acre (0.2 hectáreas), puso manos a la obra.
Reconectando con sus raíces agrícolas y empleando métodos de agricultura regenerativa, Albers fundó Hungry Gardens Urban Farm. Su preocupación por el medio ambiente la indujo a considerar cuidadosamente todos los aspectos de la granja, mientras que su formación tecnológica le ayudó a llegar a los clientes a través de las redes sociales y sitios web. Añadió etiquetas de escaneo para ayudar a informar a la gente sobre los productos y el proceso. Sus primeras incursiones en los mercados agrícolas locales se agotaron inmediatamente, lo que la animó a expandirse. Pronto estaba cultivando ochenta y cinco variedades de tomates de variedades antiguas, añadiendo setas, microverduras (microvegetales o verduras confeti) y productos raros e inusuales que no se encontraban habitualmente en las tiendas de comestibles. Esto llamó la atención de varios chefs de renombre, y su negocio y reputación florecieron.
Los resultados de sus esfuerzos van mucho más allá del diseño de una granja sostenible y visualmente impresionante; Albers también organiza talleres y eventos educativos para adultos y niños. Además, ofrece formación y experiencias culinarias y cultiva productos para un centro de jubilados local, todo ello como parte de lo que llama «dar al cultivar».
Mientras continúa perfeccionando y ampliando su negocio, Albers se centra en restaurar la vida a través de ciclos completos, por lo cual a menudo se le pide que ayude a equilibrar esos ciclos en jardines de casas y restaurantes de lujo, así como en jardines urbanos.
Alice Abler, de Visión, quien también es una ávida jardinera, habló con Albers sobre su trabajo y su enfoque para cultivar de manera sostenible alimentos ricos en nutrientes.
Joni Albers es la fundadora de la Hungry Gardens Urban Farm (Granja urbana Hungry Gardens) situada en Sun Valley, California.
AA En relativamente poco tiempo, usted ha logrado cosas extraordinarias, incluso recuperar varios terrenos baldíos y convertirlos en granjas productivas.
JA Sí, tomé un terreno baldío donde se había derribado una casa y la tierra había quedado vacía —sin agua, por lo cual nada había crecido allí durante al menos tres años y medio antes de que yo lo tomara—, y ahora es muy fértil. Probablemente sea el terreno más fértil del valle de San Fernando. Hemos añadido mucho compost y material ecológico.
Cuando fui allí por primera vez, por profundo que fuera el agujero que uno quisiera cavar, no encontraría en él ni una sola lombriz de tierra. Ahora, quienquiera que vaya allí, apenas rasgue la superficie de tierra, encontrará un sinfín de ellas. Esto es un buen indicador de la salud de ese suelo, la cual en realidad es el resultado de lo que vive en él. Está la tierra y luego está el suelo, una entidad viviente, con mucha vida microbiana, tanto bacteriana como fúngica. Se trata realmente de aportar los insumos adecuados para que prosperen y, gracias a los procesos naturales, se obtenga el perfil mineral autóctono más perfecto que se pueda desear, porque todas esas bacterias y hongos producen los minerales y nutrientes adecuados, todo lo que necesitamos. Es mucho mejor que añadir fertilizantes. Se puede crear de forma natural simplemente añadiendo compost y agua.
AA ¿Y qué hay del estiércol?
JA Creo en los ciclos naturales. Los animales desempeñan un papel en la naturaleza; y eliminar ese aspecto sin duda tiene un efecto perjudicial. La diversidad tanto de plantas como de animales es fundamental para el éxito del ecosistema.
Todos esos sistemas y procesos interactúan entre sí, y eso es lo que crea todos los sistemas vivos que nos rodean. En cuanto se elimina algo o se vuelve a introducir algo de forma antinatural, se alteran esos ciclos. Así que todo es armonioso, y ojalá fuera sencillo. Pero no lo es. Es muy complejo. Los seres humanos no comprendemos del todo su complejidad y no somos capaces de seguirlo bien.
«No existen los monocultivos naturales. No se producen si se elimina al ser humano de la ecuación y se deja que todo siga su curso.»
AA Parece que las cosas han cambiado muchísimo desde la década de 1950, considerada por muchos como el inicio de la era del Antropoceno. Desde entonces, hemos sido testigos del aumento de numerosos problemas: cambio climático, contaminación, inundaciones, deforestación, extinción de especies, gases de efecto invernadero, acidificación de los océanos. Parece que gran parte de esto está llegando a un punto de inflexión, y algunas personas hacen predicciones apocalípticas sobre nuestra incapacidad para salir de esta situación. ¿Qué se puede hacer? ¿Vendrá la respuesta del ámbito gubernamental?
JA Bueno, soy un poco escéptica al respecto. Creo que los seres humanos esperaremos hasta que sea demasiado tarde para arreglarlo, antes de hacer algo al respecto.
AA Muchas personas parecen apáticas. Piensan: «Ahora mismo esto no me afecta».
JA En realidad, ya les está afectando, solo que aún no ven los efectos recíprocos. Pronto los verán. Creo que nuestros sistemas alimentarios van a empezar a sufrir un impacto significativo. Cuando aumentan las temperaturas, se interrumpen los patrones migratorios y se agota la capa superior del suelo, cosas que son absolutamente críticas para el entorno agrícola, eso no se recupera de la noche a la mañana. No hay una solución rápida. Pero es mucho más fácil solucionar el problema ahora que cuando lleguemos a ese punto.
Así que, creo que sí se puede solucionar. Requiere una regulación masiva, pero en una sociedad capitalista, los cambios gubernamentales llevan tiempo. Todavía estamos intentando aprender a regular Internet, y ha estado presente durante toda mi vida adulta.
Y ahora tenemos la IA. Trato de ser optimista y pensar que gestionaremos la IA de manera que realmente tenga beneficios, como comprender la naturaleza a un nivel más crítico. Actualmente no disponemos del procesamiento de datos, pero cuando pasemos a la computación cuántica, seremos capaces de procesar y rastrear muchos más datos, lo cual nos proporcionará una visión más completa. En este momento solo observamos el clima en un área inmediata con ciertos indicadores. Pero si se tomaran todos los indicadores globales al mismo tiempo, superponiéndolos con plantas y animales y patrones migratorios y cosas que nos arrojen datos, y se utilizaran los datos, se podría aprender mucho. Creo que cualquiera que trabaje en el sistema, con la IA rastreando patrones naturales, tiene el potencial de hacer un cambio realmente grande.
Pero tenemos que llegar allí. Y eso, en realidad, tiene que ver con la recopilación y el procesamiento de datos, e incluso con que alguien tenga interés en llevarlo a cabo. No tengo muchas esperanzas en el gobierno, ya que es muy lento. Se tarda demasiado en implementar la normativa.
Y luego también están todos los grupos de presión y todos los que se oponen porque perjudica sus negocios. Se trata más de dinero que de hacer lo correcto.
«No sé si hay alguna forma de llegar allí sin un reinicio humano completo. Se necesita un liderazgo excepcional. Y, para ser franca, no lo veo en nuestro futuro inmediato.»
AA Ha mencionado el capitalismo; todo se reduce a lo económico. Así las cosas, si en estos momentos no está generando ganancias para alguien, ¿por qué alguien habría de estar dispuesto a participar en esto?
JA Durante la pandemia de COVID, cuando había escasez de kits de pruebas y equipos de protección personal, el gobierno dijo que, si alguien estaba dispuesto a detener su negocio de fabricación de otras cosas para producir estos artículos, se los compraría. Pasar a preguntarnos «¿Quién está dispuesto a idear dispositivos para eliminar el carbono del aire?» cambia nuestro enfoque. Pero esto pudiera tomarse como solo una quimera y un punto de vista demasiado optimista.
Hemos creado una sociedad que valora los alimentos por su bajo precio y no por su calidad y propiedades saludables. ¿Por qué la comida rápida es más barata que cualquier otra? No aporta ningún nutriente y, de hecho, es perjudicial para la salud; eso lo sabemos. Sin embargo, seguimos apoyando esa cultura en lugar de intentar apoyar a los agricultores locales que realmente proporcionan nutrientes reales a las personas, a fin de que bajen los costes sanitarios. Pero, en realidad, no queremos eso, porque entonces las compañías de seguros no ganarían dinero. Es un problema cíclico que requiere un cambio radical.
Joni Albers is founder of the Hungry Gardens Urban Farm in Sun Valley, California.
AA Todo el mundo quiere comida barata sin darse cuenta de que, al final, se paga por ella un precio mucho más alto.
JA Tengo esta conversación a menudo con gente del mercado agrícola que me critica por mis precios. Les digo que cuando compran un tomate en la tienda de comestibles local, lo más probable es que se lo haya cultivado en un invernadero, con fertilizantes sintéticos y fuera de temporada. No tendrá microbioma viviendo en él. En mi opinión, no tiene sabor. Puede uno pagar por ese tomate o puede pagar un poco más por otro que tiene nutrientes reales y sabor realmente exquisito. Este se utiliza porque encanta. Uno no acaba tirándolo a la basura. Y ha obtenido la salud intestinal y todo el microbioma de este tomate porque este ha sido cultivado en suelo vivo en lugar de en agua rica en nutrientes que ha sido fertilizada sintéticamente. Uno solo tiene que decidir qué es lo que de veras le importa.
Por otra parte, no estoy dispuesta a pagar a mis trabajadores salarios por debajo del nivel mínimo; quiero que tengan un salario digno. No se puede pagar a los trabajadores migrantes casi nada solo para ganar más dinero. Eso no está bien.
AA Así que la ética y la moralidad entran en juego, tanto a nivel de consumo como de producción.
JA Creo que ahora la gente es mucho más razonable en cuanto a esto. Y la generación más joven es mucho más consciente de ello que algunas personas de la generación anterior, porque les afecta de manera mucho más decisiva. Simplemente, tienen más consciencia sobre esas cosas; anteriormente, desde los años cincuenta, todo se había reducido a conseguir el producto lo más barato posible.
AA ¿Cómo pueden los consumidores ayudar a provocar un cambio? Se habla mucho de votar con nuestro dinero.
JA El mercado de agricultores ofrece una buena muestra de cómo votar con nuestro dinero. Podemos hacerlo al escoger el agricultor que mejor representa lo que valoramos. Uno de los objetivos de mi negocio es ofrecer variedades poco comunes y raras, porque me interesa la biodinámica y la biodiversidad, y no solo un tipo de berenjena, tomate o pepino.
«Cuando uno va a la tienda de comestibles, siempre encuentra la misma variedad. Se cultiva para la producción en masa: se saca el máximo partido y cuesta lo mínimo. Yo no cultivo así. Cultivo por el color, por el sabor, por la experiencia».
Cuando usted visite el mercado de agricultores, verá que tenemos un surtido excepcional. Y la gente dice: «Nunca había visto esto antes. ¿Qué tipo de pepinos son estos? Nunca había visto una berenjena con este aspecto. ¿Hay berenjenas naranjas?». Les llena de entusiasmo lo que ven. Todos los demás vendedores miran lo que hago, y el entusiasmo y las colas en mi puesto, y dicen: «Sea lo que fuere que ella esté haciendo, tengo que hacer más de eso». Los mercados de agricultores solían hacer lo que yo hago ahora. Dejaron de hacerlo porque la gente elegía lo que conocía, y había en el supermercado. «¿Por qué este tomate tiene un color diferente del que estoy acostumbrado a ver?». Así optaban por lo que conocían. Ahora, al menos un porcentaje de la población ha cambiado para probar o querer algo diferente.
AA Ha creado un negocio dedicado al cultivo regenerativo y ecológico, y suministra sus productos a algunos de los mejores chefs y restaurantes de la zona. Pero también dice que quiere devolver algo a la comunidad. ¿Cómo lo hace?
JA Esa es una de las razones por las que participo en el mercado de agricultores. Quizás no sea lo más rentable, pero lo disfruto mucho. La experiencia que tienen las personas cuando están allí es lo que me motiva a hacerlo, porque realmente les hace tomar conciencia y les ayuda a salir de su caparazón. Les da la oportunidad de hacer los cambios de los que estamos hablando. Es una experiencia educativa. Me gusta que la gente se entusiasme con la comida, porque eso le da un nuevo sentido al comer.
También he trabajado con un par de organizaciones juveniles que están haciendo cosas diferentes. Los niños pueden experimentar el plan de estudios. Tienen una sesión sobre polinizadores y en la granja pueden encontrar todos los polinizadores: mantis religiosas, diferentes abejas autóctonas de la zona, mariposas... todo lo que se puede encontrar en una granja. Hicieron una sesión sobre cómo guardar semillas. El aprendizaje práctico es siempre el más influyente, en especial para los niños.
Pienso en personas de mi edad que crecieron en la ciudad y casi no tienen conciencia de su entorno. No saben qué son esos pájaros o esos insectos. No se dan cuenta de que estamos en una determinada estación y de que ciertas cosas están floreciendo o brotando. Por lo tanto, la educación es absolutamente fundamental para esta esperanza de cambio. Si vamos a lograrlo, serán los niños quienes lleguen a hacerlo realidad.
AA ¿Qué efecto tiene el cambio climático en estos ciclos naturales y estacionales?
JA Estamos viendo que el cambio climático tiene muchos efectos. Una de las cosas que estoy observando es un gran cambio en los plazos de eclosión. Cada año, en una época determinada, aparecían escarabajos arlequines en la col rizada. Llegaban en masa y era como el apocalipsis de los escarabajos arlequines. Estaban por todas partes. Normalmente, hay ciertos animales que se alimentan de esos insectos. Pero si los ciclos de los escarabajos se alteran, entonces no coinciden con los ciclos de los otros insectos que se alimentan de ellos. Todo empieza a desequilibrarse. Si a eso le sumamos los pesticidas, todo se desequilibra.
AA ¿Tiene alguna sugerencia en cuanto a cómo uno puede informarse sobre algunos de los temas que usted ha tratado y estar más al tanto de cómo se cultivan los alimentos que uno consume?
JA Internet es una fuente inagotable de conocimientos. Quien realmente quiera aprender más sobre esto, no necesita ir a la escuela. Puede consultar diferentes fuentes y obtener información muy completa. Además, hay muchos cursos de formación disponibles. Recientemente hablé con los responsables de un programa de aprendizaje de la Universidad de California-Davis. Ofrecen capacitación en todos los aspectos de la agricultura. Es un programa subvencionado por el estado, por lo que no hay que pagar nada. Así que hay oportunidades disponibles.
Creo que la agricultura no es para todo el mundo. Es un trabajo muy duro, pero si uno está dispuesto a arremangarse, ensuciarse las manos y levantarse temprano por la mañana, lo demás no importa. Uno lo hace porque le gusta y lo disfruta. Ese es sin duda el factor que impulsa a The Gardens: ¡Lo hacemos porque nos encanta hacerlo!
La agricultura no es algo con lo que se gane mucho dinero. ¿Por qué los jugadores de baloncesto ganan millones de dólares y algunos profesores ni siquiera pueden pagar sus cuentas? Probablemente la gente me tildaría de socialista por esto, pero no lo entiendo. Hay dos cosas en la vida sin las que no se puede vivir: la comida y el agua. Si hay personas que nos proporcionan estos elementos esenciales, debemos asegurarnos de que estén bien atendidas.
Es una situación en la que todos ganamos: nosotros salvamos el medio ambiente —y comemos bien— y los agricultores ganan un salario digno.