¿Qué Comeremos y Beberemos?

Cada seis segundos muere un niño por causas relacionadas con el hambre—«la tragedia y el escándalo más grande del mundo», dice Jacques Diouf, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Al mismo tiempo, alrededor de ocho de cada diez personas de la población mundial viven en zonas donde el agua dulce está en peligro. Sin reservas suficientes de agua dulce, no pueden producirse alimentos.

Dando la voz de alarma, el informe de «Riesgos Globales» en 2011 del Foro Económico Mundial pone de relieve la naturaleza critica del «nudo entre alimentos-agua-energía». El previsto aumento del 30-50 por ciento en la demanda por todos estos tres recursos durante las próximas dos décadas podría traer disturbios ambientales, la inestabilidad política y conflictos geopolíticos. El crecimiento demográfico y el aumento en la prosperidad están ejerciendo presión sobre los recursos que con toda probabilidad no pueden resistir sin estrategias coordinadas que se ocupen de cada parte de ese nudo. Si no se hace nada al respecto, el potencial de consecuencias desastrosas está al umbral de la puerta.

METAS Y DESAFÍOS 

Nuestra preocupación en este artículo es la garantía de vida en su forma más básica, en cuanto a la necesidad universal por alimentos y agua diaria. La seguridad tiene que ver con mas que la protección de los estados contra de la agresión. A nivel individual, además de alimentos y agua, se incluye ambientes no contaminados sostenibles así como comunidades protegidas basadas en la igualdad, buena salud, partos seguros, viabilidad económica, y acceso a vivienda y vestido.

«Nuestros cálculos sugieren que un adicional de 44 millones de personas pueden haber caído en la pobreza en países con ingreso bajo-medio debido a la alza en los precios de los alimentos desde junio de 2010». 

The World Bank, Poverty Reduction & Equity Group, “Food Price Watch” (February 2011)

La Declaración del Milenio de la ONU en el año 2000, enlistó ocho propósitos y principios que se relacionan con estas preocupaciones sobre la seguridad humana. Sin embargo el principal Objetivo del Milenio (ODM) es reducir el número de personas azotadas por la pobreza y subalimentadas en países en desarrollo del actual 16 por ciento al 10 por ciento en el año 2015. Aun cuando la ONU reporta que la situación ha mejorado ligeramente, de un máximo de más de mil millones en 2009 a 925 millones en 2010, el número actual aun es el segundo más alto desde que los registros de la FAO comenzaron, y la reducción deseada ya no puede ser posible. De forma similar, el objetivo para 2015 de la Cumbre Mundial Sobre La Alimentación de 1996, ahora requiere liberar del hambre a 500 millones de personas en menos de 5 años. A pesar que se ha hecho algún progreso—principalmente en China y la India según un reporte del Banco Mundial en abril 15 de 2011—la realidad es que aun si los esfuerzos tuvieran éxito, casi 500 millones de personas seguirían con hambre diariamente.

Diouf señala que «el nivel del hambre hace extremadamente difícil alcanzar no solo el primer PDM sino el resto de ellos». Parte de la dificultad surge de la potencial volatilidad del precio de los alimentos acentuados por los desastres naturales, climas extremos, elevados costos de combustibles, y la falta de coordinación de las acciones de los gobiernos para proteger los suministros domésticos. Luego tenemos la demanda de biocombustibles hechos a partir de materias primas agrícolas, como el etanol de maíz y otros cultivos que pueden tener un papel significativo en la volatilidad en el precio de los alimentos si los suministros del petróleo llegan a deteriorarse. Durante la próxima década, se espera que el precio de los alimentos se eleve y permanezca a niveles más altos que durante los primeros 10 años de este siglo.

El suministro de agua de la tierra es finito. De esta, alrededor del 97 por ciento es salmuera y un 3 por ciento es agua dulce. Del agua dulce, solamente el 1 por ciento es accesible; la restante se encuentra atrapada como hielo y glaciares. La agricultura representa el 70 por ciento del agua dulce consumida. Sin embargo, sin cambios radicales en patrones de alimentación, este porcentaje se elevará. Tanto la población como el consumo de carne en los países desarrollados van en aumento. La producción industrializada de carne es mucho más consumidora de agua que la producción de granos. Así que se pondrá más presión a los recursos acuíferos en los próximos años, aunado a esto está la realidad del ya insostenible uso del agua en China, India y los Estados Unidos. Aumentarán también las demandas en el frente energético, pues este también depende del agua dulce.

«La Agencia Internacional de Energía pronostica que la economía mundial requerirá por lo menos 40% más de energía para el 2030, producir esta energía absorberá con exceso recursos de agua dulce».

World Economic Forum, “Global Risks 2011, Sixth Edition” (2011)

Desafortunadamente existe algo más que la crisis del agua. De acuerdo a la Red de Integridad del Agua (WIN, por sus siglas en inglés), la corrupción se encuentra en todos los niveles del sistema de suministro del agua. Con frecuencia se requieren sobornos (y son pagados) para los contratos, se fuerza a la gente a pagar cobros ilegales por conexión a los suministros de agua, además de desviar fondos para proyectos. En el 2008 con su Informe sobre la Corrupción Global la WIN observó que la corrupción en el sector del agua podría inflar los costos para lograr la meta del ODM1 sobre el agua y saneamiento por casi $50 mil millones de dólares. 

Un ejemplo de lo comprometedor que puede llegar a ser el negocio del agua es parte de la historia del Proyecto Hídrico de las Tierras Altas de Lesoto en el África Austral—un colosal proyecto en 1990 con un costo planeado de más de $8 mil millones de dólares. Financiado en parte por el Banco Mundial, el proyecto se vio envuelto en la corrupción. En juicios legales muy famosos, compañías multinacionales canadienses, francesas y alemanas fueron multadas tras la condena por sobornos en la obtención de contratos. Los tribunales alegaron que más de $6 mil millones de dólares en sobornos fueron a un ejecutivo del gobierno local a cargo del proyecto, quien ahora está sirviendo 18 años en prisión. Irregularidades en proyectos hídricos han sido observadas en estudios involucrando a China, Kenia, Indonesia, Bolivia, Chile, Kazakstán y Uganda. En el caso chino, los directivos sobornados simplemente ignoraron los estándares medioambientales, y como resultado 700 millones de personas reciben agua contaminada con desechos humanos y animal.

LA VOLUNTAD DE TRIUNFAR 

A pesar de los desafíos por proporcionar alimentos y agua adecuados, el secretario general de la ONU Ban Ki-moon cree que es posible capacitar a los países más pobres y a otros limitados por las enfermedades, aislamiento y luchas internas a lograr todos los ocho propósitos del ODM, porque «el mundo posee los recursos y conocimientos necesarios». De hecho, en septiembre de 2010 varias naciones, instituciones y empresas se comprometieron a cumplir los objetivos. Respecto al ODM1, tiene como objetivo reducir el hambre y la pobreza, el Banco Mundial se ha comprometido a incrementar su apoyo financiero de 6-8 mil millones entre los años 2010 y 2013. La Republica de Corea ha prometido $100 millones de dólares para ayudar a asegurar alimentos y programas de agrícolas. El ODM7 (Garantizar la Sustentabilidad Ambiental) obtuvo el compromiso de la WaterHealth International por 75 plantas purificadoras de agua en Bangladesh además de extender el acceso al agua en 100 comunidades en India, de esta manera proveyendo a 175,000 personas, en tanto que PepsiCo acordó en proporcionar agua limpia para 3 millones de personas para 2015.

Se tratan de acciones loables, y existen por supuesto otras exitosas historias en ser imitadas. Armenia, Brasil y Nigeria han fomentado la producción de alimentos a pequeña escala a nivel individual. Esto ha aliviado el hambre entre algunos campesinos pobres, que representan la mayoría de los subalimentados del mundo. En tres grandes zonas agrícolas norteamericanas y australianas, se ha demostrado un aumento en la eficiencia de lo que se puede hacer para conservar el uso del agua. Dentro de este contexto, de acuerdo a expertos en recursos hídricos Peter Rogers y Susan Leal, «una mejora del 10 por ciento en el uso agrícola del agua, permitiría liberar más agua que es utilizada actualmente por todas las ciudades e industrias en todo el mundo» (Agotándose el Agua). 

«Entre 1900 y el 2000, la población mundial creció tres tantos, sin embargo el consumo del agua incrementó seis tantos».

Peter Rogers and Susan Leal, Running Out of Water (2010)

El estudio del The International Water Management Institute (IWMI [Instituto Internacional para el Control del Agua]) sobre las necesidades agrícolas del mundo desde 2007 hasta 2050 concluyó que si bien hay suficiente tierra y recursos hídricos para alimentar a la creciente población mundial, es necesaria la acción inmediata para mejorar el uso del agua de uso agrícola para satisfacer esas necesidades. El IWMI es un centro de investigaciones apoyado por el Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional (CGIAR, por sus siglas en inglés), una alianza de 60 entidades que incluye gobiernos, organizaciones internacionales y fundaciones privadas. Sin embargo, la pregunta sigue siendo si la comunidad mundial hará lo suficiente para crecer a la altura de la ocasión. Tony P. Hall, antiguo embajador de los Estados Unidos ante los Organismos de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura en Roma, se informó que hace poco dijo sobre el hambre mundial, «Tenemos la capacidad de ponerle un alto, pero ¿tenemos la voluntad? Es una pregunta de determinación económica, política y espiritual, y hasta ahorita no hemos demostrado nada». (Véase, «Lo Que el Hambriento Necesita») 

¿De dónde vendrá lo espiritual? Si la solución del problema al nivel que se plantea aquí es de verdad en parte espiritual, debe entonces llegar de fuera de nuestro mundo físico. Ciertamente, el problema de la corrupción está muy diseminado, y el interés propio es endémico entre la humanidad. Lo que se necesita es una intervención espiritual y un cambio fundamental en la naturaleza humana. Tendrá que llevarse esta clase «cambio radical» para resolver estos problemas profundamente arraigados que surgen del corazón humano. A pesar de nuestros mejores esfuerzos, la búsqueda de una resolución a ciertos problemas nos esquiva. Como dijo Einstein, «Es más fácil desnaturalizar el plutonio que desnaturalizar el malvado espíritu del hombre». La corrupción es problema del corazón humano. Los problemas espirituales requieren soluciones espirituales, pero ¿cuál es la fuente de ayuda?

UN MUNDO CAMBIADO 

El anuncio del nacimiento de Jesús por medio del profeta Isaías es bien conocido: «Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz» (Isaías 9:6, Reina-Valera, Revisión 1960). George Frideric Handel utilizó este texto en su famoso oratorio Mesías. Algo que no incluyó fue el resto de la declaración: «Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto» (Versículo 7). Esto habla del tiempo del reinado de Cristo sobre la tierra en una fecha todavía futura. Esta clase de gobierno jamás fue parte del papel de Cristo en el siglo primero. Lo que aquí se describe es un tiempo futuro de paz universal y justicia bajo su cuidado—«porque de mí saldrá la ley, y mi justicia para luz de los pueblos» (Isaías 51:4, Reina-Valera, Revisión 1960).

En un mundo radicalmente cambiado, la garantía de alimentos y agua será un producto derivado de un gobierno justo, justicia, equidad y acciones humanas correctas. El agua estará disponible cuando se necesite: «Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, y no las hay; seca está de sed su lengua; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé. En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca» (Isaías 41:17–18). Las prácticas agrícolas correctas conllevaran a la bendición e la abundancia: «Vienen días en que todavía se estará cosechando el trigo cuando ya será tiempo de arar el campo, y en que aún no se habrá acabado de pisar las uvas cuando ya será tiempo de sembrar el trigo. Por montes y colinas correrá el vino como agua» (Amos 9:13, Biblia Dios Habla Hoy). Esto es una reminiscencia de la promesa hecha anteriormente por la obediencia al camino de Dios: «Si anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto. Vuestra trilla alcanzará a la vendimia, y la vendimia alcanzará a la sementera, y comeréis vuestro pan hasta saciaros, y habitaréis seguros en vuestra tierra» (Levítico 26:3–5).

La respuesta a los penetrantes problemas del espíritu humano vendrá también como un regalo de Dios, como alimento y agua: «Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos» (Isaías 44:3). El profeta Jeremías registró las palabras de Dios con respecto a la respuesta de la naturaleza humana en términos complementarios: «Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón» (Jeremías 31:33b). Este es el camino de la transformación, y el único que puede dar lugar a la resolución de todos los problemas humanos.