Jesús enseñó que las personas necesitan un cambio de corazón genuino para resolver sus problemas. Solo entonces reconocerán aquellas cosas que son verdaderamente importantes en la vida.
La última entrega de la serie revisa las ideas que ponen a la ciencia y a la religión en probabilidades aparentemente sin esperanza entre sí. ¿Pueden coexistir la fe y la razón?
Jesús explicó que vivir la forma de vida que enseñó estaba llena de obstáculos. Advirtió a los que lo siguieron que sin importar cuán duro fuera el curso, la única opción era terminar el viaje.
La ceguera se presenta de diferentes formas. Esta puede ser física o espiritual. Jesús demuestra la naturaleza amorosa de su liderazgo al sanar a un hombre ciego, comisiona a 70 más que lo ayuden a proclamar el Evangelio y les enseña a sus discípulos a orar.
Ya sea que estuviera instruyendo a sus discípulos o enfrentándose a sus enemigos, Jesús transmitía las cualidades esenciales del comportamiento piadoso.
Carlos Marx consideró su obra como una inexorable crítica a todo lo que existe y abogó por el derrocamiento de las clases sociales mediante el uso de la fuerza.
¿Acaso la Biblia menciona algo acerca de la lucha de clases como el punto definitorio de la vida humana? No; sin embargo, sí deja claro que el rico no debe oprimir a quien menos tiene.
A medida que la popularidad de Jesús crecía, las multitudes clamaban por verlo o tocarlo. Lo buscaban para satisfacer sus necesidades físicas, sin embargo, él quería darles mucho más.
En este primer artículo de varios que examinan la bases del pensamiento moderno occidental, Visión observa a la teoría que removió a Dios de su papel como creador.
La moderna sociedad occidental refleja a una civilización que la mayoría de las personas considera muerta desde hace tiempo; sin embargo, las conexiones son claras e inequívocas.
Es una imagen perenne en la cultura occidental. Una rápida búsqueda en Internet revela la fascinación por la Torre de Babel que hemos mantenido siglo tras siglo. De hecho, un sitio Web presenta un cronograma de referencias a Babel que data del año 5000 a.C. hasta el 2001 d.C.
Mientras viajaba por el campo realizando milagros y sanando a los enfermos, Jesucristo enseñó la importancia de ser conocido por sus actos y acciones cotidianas.