Padres, Adolescentes y Padres Adolescentes

Bill Albert es el director del programa de la Campaña Nacional de Prevención de Embarazos No Deseados en Adolescentes, una organización privada sin fines políticos ni lucrativos de Washington, D.C. Tomando en cuenta los altos costos para la sociedad ―económicos y de otros― relacionados con el embarazo no deseado entre adolescentes y otros adultos jóvenes y solteros, la campaña «busca mejorar la vida y los prospectos a futuro de los niños y sus familias y, especialmente, ayudar a asegurar que los niños nazcan dentro de familias estables y con ambos padres comprometidos a serlo y que estén preparados para la demandante tarea de criar a la siguiente generación».

Albert, quien durante 12 años ha estado involucrado en la campaña, también contribuye de manera regular a su weblog en línea, en donde menciona que «los esfuerzos realizados para prevenir el embarazo y la procreación a una edad muy temprana a menudo pasan por alto uno de los temas más importantes de todos: las relaciones saludables. A los jóvenes normalmente se les habla de cómo reducir el riesgo de embarazo y ETS [enfermedades de transmisión sexual], pero rara vez se les instruye sobre cómo manejar con éxito el campo minado de las relaciones».

 

GS ¿Cuál es la aportación más importante que se ha hecho para prevenir el embarazo en la adolescencia?

BA Si alguien me preguntara: «¿Existe un remedio milagroso para prevenir el embarazo en la adolescencia?», mi respuesta sería «No»; sin embargo, lo más cercano que tenemos a un remedio milagroso son las familias amorosas, estables y muy unidas. No es una garantía, pero es lo más cercano a ella.

Lamentablemente, en temas como el sexo, las relaciones amorosas, la formación familiar, el embarazo, el momento óptimo y las condiciones ideales, creo que muchos padres piensan automáticamente en una de dos cosas: «Es muy poco lo que puedo hacer en esta época ―en la era de las ombligueras, podría decirse―, así que prefiero no hacer nada». Ésa es una opción; la otra parece ser: «Si los siento y les hablo sobre los pájaros y las abejas, entonces habré hecho lo que se supone que debo hacer». Y claro, ninguna de esas dos opciones es buena.

Una de nuestras principales labores consiste en convencer a los padres de que deben interesarse en todas estas cuestiones. Desafortunadamente, muchos anuncios bien intencionados de los servicios públicos y otros esfuerzos en esta área se han saltado este importante primer paso al dar una mera aprobación general a la orientación de los padres para hablar con sus hijos, pero ningún padre va a hablar con sus hijos acerca de ningún tema a menos que crea que realmente va a hacer una diferencia, así que nuestro trabajo es convencer primero a los padres de que le den importancia a esto.

Es algo curioso, y nos preguntamos cómo llegamos a este punto. A mi parecer no tenemos que convencer a los padres de que se interesen en áreas como la educación o el desarrollo de buenos hábitos alimenticios ni sobre ninguno de muchos otros temas; entonces, ¿por qué necesitamos convencerlos de este tema tan importante?

GS Como padres, ¿pudiera ser que sintamos que el tema se está tratando lo suficiente en la escuela y entonces nos sentimos liberados de cualquier otra responsabilidad en casa?

BA Sí, puede ser, pero, nuevamente, eso me sigue dando vueltas en la cabeza. Creo que podemos suponer que nuestros hijos están obteniendo buenas lecciones de historia y matemáticas en la escuela, y tal vez podemos convencernos de que también se les da todo lo que necesitan en cuanto a educación sexual, pero, ciertamente, existe una diferencia entre el álgebra y las cuestiones de las que estamos hablando, que son más que sólo temas de biología. Si se tratara de cómo se embaraza una persona, seguro podríamos contar con las escuelas y probablemente ellas son el lugar correcto para responder eso.

«Colocar estas cuestiones en el contexto de los valores de nuestra propia familia no es labor de la escuela. De hecho, creo que la mayoría de los padres se molestarían con las escuelas si trataran de hacerlo, y con justa razón».

Pero colocar estas cuestiones en el contexto de los valores de nuestra propia familia no es labor de la escuela. De hecho, creo que la mayoría de los padres se molestarían con las escuelas si trataran de hacerlo, y con justa razón. Por ejemplo, algunas familias con ciertas tradiciones de fe consideran que el sexo no debería ocurrir fuera del matrimonio, pero, obviamente, ése no es un valor que comparten todas las familias. Así que estas cuestiones de valores son cosas que deben plantearse dentro del contexto de la familia.

Creo que una razón por la que existen altos índices de embarazo adolescente en este país es que nosotros, como adultos, no estamos enviando un mensaje claro, inequívoco y contundente de que el embarazo en la adolescencia no está bien. Si no podemos decir eso, no debería sorprendernos que los altos índices continúen.

GS ¿Cree usted que los padres están distraídos por los niveles cada vez mayores de estrés en la vida? ¿Hay menos tiempo en estos días para que tengan conversaciones importantes con sus hijos?

BA Bueno, todos deseamos que los padres puedan realizar actividades con sus hijos más a menudo, como sentarse a la mesa y cenar juntos con mayor frecuencia, pero también reconocemos que el tiempo es limitado y la ciencia social que trata de las relaciones familiares señala que no es necesariamente un asunto de cantidad, sino de calidad. La investigación sugiere que si los niños crecieran en el seno de una familia cariñosa, expresiva y que los apoya, con reglas y expectativas claras ―que podrían considerarse como las reglas familiares de la abuela―, les iría mejor. Gozar de estos beneficios requiere pasar tiempo juntos, pero si los padres no pueden cenar con sus hijos todas las noches, no creo que deban perder la esperanza. Todavía se puede ser un buen padre incluso si no se cumple con esa labor tanto como se desearía.

GS ¿Cuál es la forma en que los padres la mayoría de las veces hablan de este tema con sus hijos?

BA Hay dos formas de plantear a los hijos estos temas sobre las relaciones. Uno es desde el punto de vista del sentido común y el otro es desde el punto de vista de la investigación. Desde la postura del sentido común, uno desea que los hijos entiendan que no es apropiado iniciar familias a los 16 o 17 años de edad. Tener hijos es un compromiso de por vida y, ciertamente, es lo más maravilloso de todo, pero es una cuestión del momento oportuno y bajo las circunstancias adecuadas. Observe la economía de hoy, por ejemplo. Ahora más que nunca es una mala idea empezar una familia antes de establecerse en el campo laboral, y no se está listo para ello cuando se tienen 15, 16 o 17 años.

En la Campaña Nacional hablamos de la secuencia del éxito. Los jóvenes que siguen una fórmula sencilla aumentan bastante sus oportunidades de alcanzar sus objetivos de vida: primero se gradúan de la preparatoria (cuando menos), esperan hasta sus veintes para casarse (si piensan en el matrimonio) y entonces tienen hijos después de casarse. Si hacen las cosas en este orden, se reducen mucho las oportunidades de que los hijos crezcan en la pobreza.

Viéndolo desde el punto de vista de la investigación, sólo aproximadamente el 40% de los adolescentes que tienen hijos se gradúan de preparatoria. Esto es realmente un problema en la economía mundial de la actualidad.

GS ¿Qué tanto tienen que ver las estadísticas con las conversaciones con los

adolescentes? La vieja idea es que las tragedias de la vida ―nacimiento, muerte, vidas rotas, delincuencia― se vuelven, en mano de los estadistas, simples reportes clínicos con «todas las lágrimas secas».

BA Bueno, creo que es verdad. Generalmente somos muy buenos para publicar reportes, pero no para contar historias. 

GS ¿Y cree que son las historias las que realmente nos dan la idea de lo que hay que cambiar?

BA Sí, creo que así es, y en el caso del embarazo en la adolescencia, la narrativa general es acerca de los sueños que no se cumplen o que se echan totalmente por la borda. Es sobre los grandes compromisos; sobre crecer demasiado pronto. Son los grandes detalles, como faltar a la graduación porque te tienes que quedar en casa con tu hijo. Es sobre amigos que ya no lo son porquen se encuentran en un espacio completamente diferente al tuyo. Es sobre las realidades de una niña de cinco años con muchas necesidades contra una niña hermosa, como muñeca. Son todas esas cosas juntas. Es un trabajo gratificante, a decir verdad, pero también es una labor difícil y un trabajo de toda la vida.

GS ¿Usted se refiere a que las conversaciones sobre estas realidades es lo que los padres necesitan tener con sus hijos adolescentes?

BA En parte, así es. Y es importante que los padres recuerden que ésta es una conversación de 18 años; no es una conversación de una sola vez en la mesa del comedor, sino algo que inicia a una edad temprana y se desarrolla con el tiempo en formas adecuadas para las diferentes edades. También en cierta medida es acerca de las «partes del cuerpo», pero no de manera predominante. Para exagerar un poco las cosas, hemos estado tan enfocados en las partes del cuerpo y en evitar el embarazo y las enfermedades, que algunas veces olvidamos la cuestión de las relaciones.

Ésta es una de las áreas para las que los padres son especialmente ideales. Una de las principales preguntas que los padres tienen que hacer es «¿Estás preparado para una relación?». Si un hijo o hija se ha vuelto muy amigo de alguien y están considerando avanzar en la relación, hay varias preguntas que los padres podrían plantear: ¿Se respetan mutuamente? ¿Tienen buena comunicación? ¿Tienen amigos en común? ¿A los amigos en quienes confías les agrada esta persona y confían en ella? ¿Comparten sus intereses? Además, especialmente con los adolescentes, es importante asegurarse de que no estén siendo presionados por alguien más para estar en una relación. Ellos deberían estar muy seguros de que están listos y es necesario recordarles que tienen una opción y que deben permitirse cambiar de opinión.

«Si están casados, ¿se encuentran en una relación respetuosa? ¿Su relación muestra la situación que desearían para sus hijos? ¿Qué clase de ejemplo están dando?».

El otro aspecto de la relación ―y que está más orientado hacia los padres― es que tiene mucho que ver el tipo de relación que ellos mismos están mostrando. Si están casados, ¿se encuentran en una relación respetuosa? ¿Su relación muestra la situación que desearían para sus hijos? ¿Qué clase de ejemplo están dando?

GS Supongo que si se están llevando a cabo estas conversaciones al mismo tiempo que se hace evidente el amor y el apoyo, hay menos probabilidades de que las conversaciones terminen en peleas. Los hijos no necesariamente tienen una necesidad innata de ir en contra del amor y el apoyo de sus padres, ¿o sí?

BA Es verdad, y es por ello que también es importante la manera en que se sostienen estas conversaciones. Si tienes una hija de 15 años que de pronto quiere salir con alguien, no quieres que ese momento sea la primera conversación que tengas con tu hija sobre este tema. Si tu respuesta es: «Definitivamente no», ella pensará que usted la está tomando en contra de ese joven en particular, pero si ha comenzado esta conversación a una edad más temprana y dice: «Creo que tener una cita no es buena idea mucho antes de que tengas, por decir algo, 16 años», parecerá menos que está tomando una decisión de último momento y que la está tomando contra una persona en particular.

Algo más que los padres tienen que hablar con sus hijos adolescentes es la cuestión de las parejas mayores. Nuevamente, esto se refiere a establecer reglas antes del calor del momento. Cuando se es mayor, la diferencia de edades no tiene tanta importancia, pero hay una diferencia significativa entre tener 15 y tener 18 años. Los padres necesitan recordar que aun cuando sea una diferencia de dos o tres años, ésta puede ser preocupante, porque a menudo puede llevarlos a situaciones riesgosas e imprevistas, pero ésos son los tipos de reglas que es necesario establecer en casa antes de que surja la situación.

GS ¿Los padres temen establecer estas reglas porque piensan que ninguno de los otros padres lo hace?

BA Posiblemente, pero una manera de acabar con este tipo de temores es familiarizarse con el círculo de amigos de sus hijos, así como con los padres de esos amigos. Ésa es la mejor forma de conocer gente con el mismo esquema de estrategias.

«La otra cuestión al establecer reglas es que los padres a menudo se enfocan en lo que consideran seguro hacer, en lugar de tomar en cuenta lo que puede ser lo correcto».

La otra cuestión al establecer reglas es que los padres a menudo se enfocan en lo que consideran seguro hacer, en lugar de tomar en cuenta lo que puede ser lo correcto, y lo correcto implica ayudar a los hijos a entender las posibles consecuencias físicas de lo que hacen. Por supuesto, se tiene que diferenciar entre las consecuencias a corto plazo y las de largo plazo, porque algunas veces es más fácil que los adolescentes capten las consecuencias a corto plazo simplemente debido a la forma en que se desarrolla el cerebro con el tiempo. Digamos que su hija quiere ser veterinaria. Es bueno para ella tener ese objetivo, pero parte de su labor como padre es ayudarla a saber cómo lograrlo. Podría explicarlo en términos de terminar la preparatoria y después aconsejarle en qué cursos necesita enfocarse; los niños necesitan algunas instrucciones. Y también habría que señalar algunas acciones que tienen la consecuencia de demorar o desbaratar por completo sus planes.

Más allá de las consecuencias físicas, también es necesario que les hablemos de las posibles consecuencias no físicas. Uno de los descubrimientos más sorprendentes que revelan los datos de nuestra encuesta especial es que aproximadamente dos terceras partes de los adolescentes que han tenido sexo desearían haber esperado más tiempo. Muchos adolescentes tienen la impresión de que todos los demás lo hacen, pero si observamos los datos, solamente alrededor de la mitad de los estudiantes de preparatoria han tenido sexo, pero ésa no es la impresión de la mayoría de los estudiantes, y eso es importante. Es más probable que los adolescentes sigan lo que ellos consideran que es la norma social, así que uno de los roles de los padres es abordar estos mitos.

Los jóvenes de hoy en día son brillantes y tienen acceso a más información que nunca antes. El papel de un padre para contribuir a la solución del problema del embarazo en la adolescencia es hacer lo que hacen en casi todas las demás áreas: ayudar a colocar las cosas dentro del contexto, ayudar a establecer límites, ayudar a los jóvenes a plantearse metas para el futuro y enseñarles a alcanzarlas.

Estas conversaciones no son fáciles, pero tienen que ocurrir. Hay muchos otros temas que abordamos porque sabemos que las conversaciones son importantes y porque sabemos que es lo correcto. El hecho de que su hija se enfade durante dos días y su hijo se baje tanto la gorra de béisbol que no pueda verle los ojos no significa que usted no deba abrirse con ellos. Todo eso forma parte de la descripción del trabajo de ser padres.