La autoestima sana no consiste en sentirse bien ni en evitar el fracaso. Se construye mediante el crecimiento, la contribución significativa y un equilibrio entre el individuo y la comunidad que compartimos.
A medida que el mundo se previene con armas cada vez más nucleares y convencionales, nos encontramos en un patrón continuo de guerras. Y es así como Jesús dijo que sería.