Valores tras la pandemia

¿Se vuelve a lo de siempre?

Una cosa es conocer el valor de las cosas y otra muy distinta practicar los valores en la vida. Tal y como funciona la sociedad actual, el precio se ha convertido en la medida de todo a tal punto  que a menudo el valor no guarda relación con los valores.

Oscar Wilde definía como cínico a «quien sabe el precio de todo y el valor de nada». Mark Carney, ex gobernador inmediato del Banco de Inglaterra, aplica este aforismo al mundo desarrollado; de ahí el título de su libro Value(s): Building a Better World for All (2021).

No hace falta leerlo para darse cuenta de su porqué. La «s» entre paréntesis, indicada en el título, insinúa que Carney quiere explorar el aspecto moral del valor. Sabe bien —por la experiencia adquirida con las recientes crisis financieras, el clima, el crédito, el COVID y los negocios corruptos— que algo fundamental falta en el mundo actual, donde todo tiene un precio, pero no todo tiene el valor que le corresponde. ¿No se ha equivocado terriblemente el mundo al dar más importancia al valor monetario que a las convicciones morales; al dinero, que a los principios rectos; a los bienes, que al valor humano?

Para Carney, a este punto ha llegado la sociedad del siglo XXI. ¿Por qué —se pregunta— los diamantes, que tienen una utilidad limitada más allá de su belleza, valen mucho más que el agua, que es casi gratis? A diferencia de los diamantes, el agua es esencial para la vida. La respuesta: Porque al mercado solo le interesa lo que le interesa; principalmente, dónde puede ganar más dinero.

Lo que está en el horizonte inmediato del mundo es la Cuarta Revolución Industrial (4IR, por sus siglas en inglés), donde las aplicaciones de la inteligencia artificial se multiplican y están cambiando el trabajo, la comunicación y el mercado. Hay que hacer dinero, pero, ¿a costa de quién? Aquí es donde deben predominar los valores. De la nanotecnología a la informática cuántica, pasando por la robótica y la ingeniería genética, la 4IR está a punto de dislocar aún más la vida post-COVID, antes de que las economías puedan ponerse al día.  Desaparecerán sectores laborales enteros, y la reintegración llevará tiempo, dejando un vacío en el que puede surgir la desigualdad.

«La lógica de la compraventa ya no se aplica solo a los bienes materiales, sino que rige cada vez más el conjunto de la vida, desde la asignación de la atención sanitaria hasta la educación, la seguridad pública y la protección del medio ambiente».

Mark Carney, Value(s): Building a Better World for All

Carney está ansioso por cambiar la situación y hacer de la humanidad, en vez del dinero, el centro del valor, a fin de acabar con la idea de que es el mercado el que determina el valor. Para que algo demuestre valor, no tiene por qué tener un precio elevado; simplemente debe ser muy apreciado y centrarse en el bienestar humano. Carney cree que los gobiernos deben hacer hincapié en los valores centrados en el rescate y la protección humanos para crear una recuperación sostenible. Todos deberíamos reconocer que, por encima del mero interés personal, nuestro objetivo debería ser el bien colectivo.

En 2015, Carney fue reconocido como el católico más influyente de Gran Bretaña. Quizá no sorprenda que su promoción de los valores tenga ecos del pensamiento cristiano. Para construir un mundo mejor, quiere hacer hincapié en la solidaridad, la equidad, la responsabilidad, la resiliencia, la sostenibilidad, el dinamismo y la humildad. Cada uno de estos valores cuenta con el respaldo de la enseñanza religiosa y contribuiría a resolver las actuales amenazas existenciales a la estabilidad mundial derivadas de la corrupción, la desigualdad, la opresión, la injusticia y la destrucción del medio ambiente.

Como ha escrito el poeta, ensayista y agricultor Wendell Berry, «la mayoría de las leyes más importantes para la conducta de la vida humana son probablemente de origen religioso; leyes como estas: sé misericordioso, sé indulgente, ama a tu prójimo, sé hospitalario con los extraños, sé amable con otras criaturas, cuida de los indefensos, ama a tus enemigos. En resumen, debemos amarnos y cuidarnos unos a otros y a las demás criaturas».

En un esfuerzo por ayudar a arrojar luz con respecto al tipo de mundo sobre el que han escrito tanto Carney como Berry, Vision sigue publicando artículos que reclaman valores bíblicos como la compasión, el deber de velar por los demás, la honradez, la igualdad y la justicia en la vida cotidiana. Aquí encontrará una recopilación de algunos de esos artículos.