Debido a la archiconocida lista de los llamados siete pecados capitales, muchas personas han vivido con miedo a recibir un castigo terrible después de la muerte. ¿De dónde proviene esta idea?
Sin un compromiso personal de tratar a los demás con equidad, resulta demasiado fácil reclamar nuestros propios derechos en detrimento de los de los demás.