La última encuesta sobre las actitudes respecto al consumo de sustancias realizada por el Centro Nacional de Adicciones y Abuso de Sustancias (CASA) encontró que, en comparación con los jóvenes que no han visto ebrios a sus padres, es dos veces más probable que los adolescentes que sí los han visto se embriaguen en un mes típico; sin embargo, el impacto del ejemplo de los padres no termina ahí.