A medida que los avances en la tecnología de la IA ganan terreno, salta a la vista que pueden utilizarse tanto positiva como negativamente. ¿Existe un código moral en el que podamos confiar para guiar nuestro uso personal de estas tecnologías?
El equilibrio entre el trabajo y la vida personal ha sido objeto de debate durante décadas. Pero cuando ir a trabajar significaba un riesgo mortal, empezamos a reevaluar cómo este se integra en nuestras vidas.
Ya sea que estemos conscientes de ello o no, todos vivimos dentro de nuestra propia burbuja cultural, una burbuja que puede determinar qué vemos, cómo pensamos y cómo actuamos.
Visión considera cuatro motivos de preocupación mundial; problemas que, a menos que se traten y se resuelvan, contribuirán a la desaparición definitiva de la humanidad. ¿Qué hace falta para resolver los problemas más acuciantes que enfrentan las sociedades modernas?
Prejuzgar a los demás por sus características físicas o de otro tipo nos resulta de lo más natural. ¿Cómo podemos superar nuestros prejuicios raciales y étnicos?
¿No se ha equivocado terriblemente el mundo al dar más importancia al valor monetario que a las convicciones morales; al dinero, que a los principios rectos; a los bienes, que al valor humano?
En prácticamente todos los aspectos de la vida vemos los efectos del interés propio: desde la codicia y la corrupción hasta la sed de poder y de supremacía.
Cada vez es más claro para muchos que nuestros problemas globales requieren soluciones globales. El ex primer ministro británico Gordon Brown es el último en prestar su voz al debate.
Los persistentes mitos, estigmas e interrogantes en torno a la depresión pueden dificultar su reconocimiento y más aún su tratamiento en quienes la padecen, incluso cuando estos seamos nosotros mismos.
The decade following the 1918–20 flu pandemic is remembered as a time of freedom—both for growth and for selfish excess. How are the post-COVID 2020s likely to shape up?
Las teorías conspirativas han estado con nosotros durante mucho tiempo. Estamos ahora en la era del conspiracionismo: no hay necesidad de una teoría; basta con una plataforma de redes sociales